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El despertar del Dragón romance Capítulo 506

—Un Gran Maestro Superior…

Tristán miró conmocionado a Lobo. Él no esperaba que Fernando trajera hasta aquí a un Gran Maestro Superior. Si él lo hubiera sabido, hubiera traído a peleadores de altas habilidades de su familia también.

—Jovencito, será mejor que te largues de regreso con los Benítez. ¡No te involucres en este asunto! —le advirtió Lobo.

Entonces, él miró de manera lasciva a Josefina y a Isabel y dijo:

—Mis dos hermosas damas. No se preocupen. ¡Seré gentil con ambas!

Las jóvenes palidecieron del miedo y se acurrucaron juntas temblando.

—Señorita Serrano, Señorita Gómez, ¡corran! —gritó Fénix.

Ella, de inmediato, lanzó un golpe hacia Lobo para darles a Josefina e Isabel una oportunidad de escapar. Sin embargo, sabía que no era rival para él y no podría detenerlo por mucho tiempo.

—¡Qué asco! Eres demasiado vieja, no te deseo —gruñó Lobo cuando vio que Fénix estaba a punto de propinarle otro golpe. Él se defendió sin darle importancia y mandó a la mujer volando de un golpe.

Antes de que Josefina e Isabel pudieran escapar, Lobo les cortó el paso en un abrir y cerrar de ojos.

—¡Bast*rdo! —gritó Isabel.

Ella apretó los dientes y se arrojó contra Lobo con todas sus fuerzas.

¡Plaf!

Isabel había entrenado artes marciales. Sin embargo, su ataque fue inútil contra Lobo; sintió como si hubiera golpeado una barra de acero. Sus brazos temblaron de dolor, pero Lobo no sintió nada.

—¡Ja, ja, ja! Se sintió como cosquillas. ¡Eres demasiado débil! —Lobo sujetó la muñeca de Isabel y la jaló hacia él para abrazarla.

—Bast*rdo, déjame ir. —Isabel luchaba con todas sus fuerzas.

—Tío Lobo, la mujer está usando la herramienta espiritual de los Yáñez. ¡También fui lastimado por este antes! —le explicó Fernando.

—Debemos tenerlo. Parece que necesitaremos encontrar otro plan para obtenerlo —asintió Lobo al escuchar la explicación de Fernando—. Vámonos, Jaime no está aquí. Te vengaré cuando él haya regresado. Entonces encontraremos la forma de obtener la herramienta espiritual.

Fernando no tuvo más opción que estar de acuerdo.

«Jaime no está aquí, y todavía no podemos encontrar la forma de obtener la herramienta espiritual. Por ahora, ¡no tenemos más opción que irnos! Aunque, no nos vamos con las manos vacías, ¡capturé a Isabel y voy a divertirme con ella cuando regresemos a casa!».

—¡Suelten a Isabel! —gritó Josefina cuando vio que Fernando la llevaba consigo.

Fernando sonrió y dijo:

—Si quieres que la deje ir, dile a Jaime que venga a verme y se postre ante mí para disculparse. Tal vez, pueda mostrar algo de piedad. ¡Estaremos esperándolo en el Hotel Trébol! —dicho esto, Fernando tomó a Isabel y se fueron.

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