—Tío Lobo, ¡tienes razón! ¡Cómo es posible que David Jaramillo se pueda comparar contigo! ¡Tú eres un Gran Maestro Superior! —Fernando trató de calmarlo suavizando las cosas.
Él no se atrevió a hacerlo enojar, porque Lobo era su respaldo más fuerte en ese momento. Aunque él era el joven heredero de los Contreras, no tenía más alternativa que ser respetuoso con todos los Grandes Maestros Superiores de la familia.
—Malcriado, si te arrodillas y me pides perdón ahora, es posible que te conceda una muerte rápida. De lo contrario, ¡te arrepentirás cuando tengas un fin espantoso! —gruñó Lobo, emanando un aura petrificante.
En una fracción de segundo, ¡toda la habitación fue envuelta por su aura imponente! Al siguiente momento, Fernando sintió que su pecho le apretaba y comenzó a tener dificultad para respirar.
Sintiendo el aura imponente de Lobo, el rostro de Isabel se ensombreció al momento, ella lo miraba con la boca abierta y aun así no podía inhalar aire.
Al ver que Isabel no podía respirar, Jaime estiró su mano y tomó la de ella. Una ola de energía espiritual fluyó por el cuerpo de la joven en segundos. En un abrir y cerrar de ojos, Isabel sintió que su molestia disminuyó, mientras una calidez fluía dentro de ella.
Después de algún tiempo, Lobo dejó de emanar su aura y miró a Jaime con frialdad.
—Jaime Casas, a pesar de lo poderoso que eres, no hay escapatoria para ti o para tu mujer, si mi Tío Lobo está cerca. ¡Será mejor que te arrodilles y le pidas perdón! —dijo Fernando triunfante.
El rostro de Isabel se enrojeció cuando Fernando se refirió a ella como la mujer de Jaime. Ella no pudo resistirse y le lanzó una mirada a Jaime.
—Si tienes las agallas, ¡también puedes intentarlo! —Jaime sonrió con disimulo.
Al siguiente segundo, ¡él se desvaneció en el aire! Todos se quedaron estupefactos. Muy pronto, Fernando fue sobrecogido por un repentino sentimiento de inquietud, por instinto, estaba a punto de evadirlo, pero fue demasiado tarde.
Jaime le asestó una patada voladora en su entrepierna, lo cual causó una serie de horribles sonidos aplastantes.
—¡Auch!
En un instante, Fernando sintió como la sangre le subía hasta el rostro, mientras sujetaba sus piernas con rapidez y dejaba escapar un grito ensordecedor.
«¡Qué bien! Ahora que las partes privadas de Fernando están dañadas, Isabel Gómez será solo para mí, ¡después de que termine con Jaime!».
—Malcriado, ¡es hora de que tengas una muerte horrible! —siseó Lobo y le lanzó un golpe.
Él no concentró toda su energía para ese golpe, pues previó que todo el lugar colapsaría si usaba todo su poder en una habitación tan pequeña. Él no tenía miedo a que el lugar se derrumbara, pero Isabel podría morir si lo hacía.
Mientras tanto, Jaime solo extendió su mano para detener, con facilidad, el puño. Los puños del Lobo estaban a solo centímetros de los de Jaime, pero no pudo acercarse más a él.
Fernando, quien casi muere debido al dolor insoportable, se quedó pasmado por los repentinos acontecimientos.
«¡Maldición! ¿Cómo es posible que él pueda detener el puño de un Gran Maestro Superior?».
—¡Pfff! ¿Es todo lo que tienes? ¡Cómo te atreves a pensar en que terminarías conmigo con tan solo un golpe! —Los labios de Jaime dibujaron una sonrisa, mientras en sus ojos solo había desdén.

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