Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 882

—Bueno, debo informarle que, a partir de este momento, ha perdido su membresía de la organización —dijo Samuel, con voz llena de frialdad.

¡Smac!

Tras escuchar esas palabras, Silverio cayó al suelo, derrotado, al tiempo que recapacitaba:

«¡No puedo creer que después de todo mi esfuerzo, sean capaces de arrebatármelo todo!».

De pronto, se escuchó una suave voz varonil al decir en tono tímido:

—Papá… —En ese momento, Heriberto se acercó al hombre maduro, mientras colocaba una mano sobre su hombro para intenta tranquilizarlo; sin embargo, antes de que el joven pudiera reaccionar, su padre exclamó en un chirrido lastimero:

—¡Señor Benítez, le ruego que recapacite! ¡Sin esa membresía, no soy nada! ¡Es mi legado!

A pesar de sus súplicas, Samuel parecía no inmutarse ante la curiosa escena que se suscitaba frente a sus ojos, pues era evidente que no se atrevería a desafiar las órdenes de Jaime; tras una breve pausa, Silverio prosiguió, con voz llena de desesperación:

—¡Jaime, debo confesar que cometí un error al juzgarte, pero debes convencer al Señor Benítez de que me perdone!

No obstante, Jaime se limitó a posar una intensa mirada en su rostro, antes de responder, sin mostrar ninguna emoción:

—Tío Silverio, me temo que no puedo hacer nada al respecto; después de todo, le recuerdo que no debo meterme en sus asuntos.

Al percatarse de que todos sus esfuerzos resultaban en vano, Silverio miró a la hermosa chica junto a Jaime, quien parecía consternada ante la caótica escena que se suscitaba frente a sus ojos; de pronto, se escuchó la voz del hombre maduro al volver a implorar, derrotado:

—¡Elena, debes interceder por mí!

Ante las dramáticas palabras, el semblante de la joven palideció por completo, al tiempo que miraba, consternada, al apuesto hombre a su lado; entonces, justo cuando se disponía a decir algo, Gustavo la tomó del brazo para detenerla, al tiempo que posaba una severa mirada en su bello rostro. En ese momento, un silencio sepulcral inundaba la atmósfera, pues nadie parecía dispuesto a proteger a Silverio; tras una pequeña pausa y ante el patético comportamiento de su padre, Heriberto se apresuró a tomarlo con fuerza de un brazo, antes de anunciar en tono severo:

—Papá, ¡es increíble que estés dispuesto a rogarle a la Familia Benítez! Después de todo, te recuerdo que soy jefe de sección, ¡por lo que no necesitamos la protección de nadie! De hecho, estoy seguro de que, en poco tiempo, regresarán para intentar convencernos de que han cometido un grave error. —Al terminar de emitir esas palabras, su semblante se endureció por completo, mientras recorría el lugar con la mirada; entonces, al sentir un escalofrío recorrerle todo el cuerpo, no pudo evitar pensar, furioso:

«¡No puedo creer que Jaime y Elena sean capaces de abandonar a alguien de su familia! ¡Estoy seguro de que se arrepentirán de tratarnos de esta cruel manera, pues pronto podré vengarme!».

Capítulo 882 Destierro 1

Capítulo 882 Destierro 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón