Bianca terminó de cenar con su colega y regresó a casa. Al abrir la puerta, vio a Verónica y a Selena sentadas en el sofá.
Entró con naturalidad y se cambió los zapatos en la entrada.
—Mamá, ya llegué. ¿Ya cenaron?
Hoy la señora de la limpieza había pedido el día libre y Selena estaba sola en casa, así que Bianca se preocupó por su madre.
Selena se acercó para ayudarle a colgar la gabardina.
—Ya cenamos. ¿Por qué llegas tan tarde? ¿Te quedaste trabajando otra vez?
—No, salí a cenar con unos compañeros. —Bianca se dirigió al baño—. Voy a lavarme las manos.
No le dirigió ni una palabra a Verónica, ni siquiera la miró.
Igual que cuando se encontraron en la calle durante el día.
Verónica sintió una punzada de molestia.
Cuando Bianca salió del baño, Selena trajo un plato con fruta cortada desde la cocina.
—Bianca, Verónica, vengan a comer fruta.
Bianca se sentó y comió melón en silencio.
Verónica, haciendo berrinche, se quedó inmóvil.
Finalmente, Selena suspiró y tomó la iniciativa de preguntar:
—Bianca, Verónica dice que te encontró hoy con un cliente y que entraste a trabajar en una empresa de Grupo Fajardo.
—Ajá, ya lo había dicho. Encontré un nuevo trabajo, es una filial de Grupo Fajardo.
Selena volvió a preguntar:
—¿Esa empresa es competencia de Teje el Futuro?
Bianca hizo una pausa.
—No realmente, el enfoque del producto es diferente.
Al escuchar esto, Selena suspiró aliviada.
Qué bueno que no lo era. Si su hija renunciaba a Teje el Futuro para irse directamente a la competencia, ¿qué pensaría Alexis de ella? Eso acabaría con cualquier posibilidad entre los dos.
Selena sonrió y le pasó otro trozo de melón a Bianca.
—Menos mal.
—Aunque no lo sea ahora, ¿quién garantiza que no lo será en el futuro? Bianca, no olvides que todo lo que tienes te lo dio Teje el Futuro. Y tú, muy linda, te vas a la competencia. ¿Crees que eso es justo para Teje el Futuro?
El tono de Verónica era muy desagradable, casi como si interrogara a un criminal.
Bianca la miró con frialdad.
—¡Tú...! —Verónica se quedó sin palabras, con las mejillas rojas de coraje.
Resulta que Bianca era tremenda para contestar.
Antes pensaba que Bianca tenía un carácter suave, fácil de mangonear, ¡pero estaba equivocadísima!
Con razón a Alexis no le gustaba.
En comparación, la señorita Florencia era pura dulzura; cada vez que hablaba era como una brisa fresca de primavera.
Al no poder ganarle a Bianca, Verónica se levantó furiosa para irse.
Selena la detuvo del brazo.
—Verónica.
Se dio la vuelta, tomó la mano de Bianca y forzó a ambas a estrecharse las manos.
Selena dijo con tono solemne:
—Bianca, ¿recuerdas lo que dijiste de niña? Dijiste que, pasara lo que pasara, verías a Verónica como a una hermana, y entre hermanas no se guardan rencores. Verónica, Bianca sabe lo que hace. Sé que lo haces por su bien, pero este asunto se termina aquí. No quiero que vuelvan a pelear.
Después de un buen rato, Bianca asintió.
—Está bien, mamá.
Su madre estaba delicada de salud, y no quería que se desgastara por pequeñeces.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...