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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 108

Alexis andaba muy irritado últimamente, así que cuando vio en el grupo que Nico lo invitaba a beber, agarró su abrigo y se fue directo al bar sin pensarlo dos veces.

—Uy, qué rápido llegaste hoy. ¿Ya no tienes tanta chamba? —Nico acababa de llegar, ni siquiera se había acomodado bien cuando vio entrar a Alexis, y de inmediato empezó a burlarse.

Poco después llegó Norberto.

Nico llamó al mesero y pidió un par de botellas de vino tinto más.

Cuando el mesero salió, cruzó las piernas largas y miró a Alexis de reojo.

—¿Qué pasa? ¿Todavía no la contentas?

Norberto también levantó la vista hacia Alexis.

Alexis, molesto, se desabrochó dos botones de la camisa, agarró los cigarros de la mesa y dio un par de caladas profundas.

—No manches, la subestimé. Ha aguantado mucho tiempo, qué bárbara —dijo Nico con cara de no poder creerlo.

Norberto recordó las dos últimas veces que se encontró con Bianca; ella se veía muy renuente hacia él.

¿Será que terminaron de verdad?

La nuez de Adán de Norberto se movió levemente; tomó su vaso de la mesa y bebió un trago.

—Bianca entró a trabajar a Código Quetzal, la filial de Grupo Fajardo —soltó Alexis de golpe.

—¡¿Qué?! —Nico y Norberto se quedaron pasmados.

Norberto frunció el ceño.

—Código Quetzal es la tecnológica de Grupo Fajardo. Su negocio principal es similar al de Teje el Futuro; son competencia directa.

—Ja —Alexis soltó una bocanada de humo con una sonrisa burlona.

Les contó lo que había pasado recientemente.

Nico estaba alucinando.

No esperaba que Bianca fuera tan tremenda: terminar, renunciar de un jalón y, por si fuera poco, irse a la competencia y robarles el proyecto a Teje el Futuro.

Definitivamente lo hizo a propósito.

Si fuera cualquier otra mujer, hasta le llamaría la atención.

Pero tratándose de Bianca, Nico sentía como si se hubiera tragado una mosca.

En ese momento tocaron a la puerta y el mesero trajo dos botellas.

Nico llenó una copa y se la pasó a Alexis:

—Una mujer como Bianca, si se fue, que se vaya. No te servía de nada. Total, ahora tienes a Florencia, que le gana en todo: físico, familia y talento.

Alexis guardó silencio y se empinó la copa de varios tragos largos.

Luego respiró hondo y soltó una risa fría:

—Bianca está haciendo todo este teatro para llamar mi atención, quiere que vuelva con ella. Esperen y verán, no tardará en regresar arrastrándose.

Nico se quedó un segundo pensando y luego se dio una palmada en el muslo.

—¡Exacto, así es! A esas rogonas les encanta usar trucos baratos. Si vuelve, no la consientas, ¡tienes que darle una buena lección!

Se detuvo y preguntó:

—¿Y tú y Florencia... qué onda?

—La señora Eloísa me invitó a comer cangrejos a su casa el fin de semana. Acepté —dijo Alexis.

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