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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 129

Bianca respiró hondo. —Deja de inventar historias. Fuiste tú quien fue infiel primero y ahora quieres echarme la culpa a mí. Alexis, das pena.

Se giró para irse, pero Alexis la volvió a agarrar.

Apretó los dientes, con furia en la mirada: —¡Yo no fui infiel! ¡Entre Florencia y yo no pasó nada!

—Ja, ¿la infidelidad emocional no cuenta?

—Yo...

Alexis se quedó callado.

Bianca se soltó de un tirón. —Lo nuestro se acabó hace mucho. Ten un poco de dignidad y no hagas un escándalo, al final todos nos movemos en el mismo círculo. Si el cliente se entera de que eres un infiel, ¿crees que querrá seguir haciendo negocios con Teje el Futuro?

Sonaba a consejo, pero era una amenaza.

Le estaba diciendo que si seguía molestando, no dudaría en contarle al cliente la verdad.

Alexis se quedó mudo de coraje, con los puños apretados y los ojos rojos.

¿Amenazas?

¿Acaso él no podía hacer lo mismo?

—Te lo pregunto una vez más, ¿vas a volver? La penalización por la cláusula de no competencia es de tres millones. ¡Aunque vendas todo lo que tienes no te alcanza para pagar!

Bianca soltó una risa fría. —Señor Zúñiga, si no va a escuchar, ni se moleste en preguntar. Le respondo otra vez: ¡Yo, Bianca, no vuelvo jamás!

Mucho después de que Bianca se fue, Alexis seguía parado ahí como estatua.

Estaba frustrado, no entendía nada.

¿Qué hombre no tiene a alguien especial en su corazón? ¿Por qué Bianca se aferraba a eso?

¿Infidelidad emocional? ¡Por favor!

¡Mientras él la quisiera a ella, eso bastaba!

Antes a Bianca no le importaban esas cosas, era dócil y obediente, pero ahora parecía un erizo sacando las púas.

Alexis realmente no lo entendía.

De vuelta en el privado, el señor Alfaro y su secretaria ya habían llegado y empezaban a servir la comida y la bebida.

El señor Alfaro era un buen tipo, pero tenía un defecto: le encantaba el trago.

Y no solo beber, sino hacer que los demás bebieran.

—Venga, venga, directora Bianca, tenemos que brindar. —El señor Alfaro se levantó y le sirvió una copa llena a Bianca.

Alexis no se negó y se lo tomó todo.

Como todo un caballero defendiendo a su dama.

Adriana soltó un bufido de desprecio y murmuró: —Tanto amor empalaga.

Bianca apretó los labios, le parecía ridículo.

Hace un momento le estaba gritando y exigiéndole volver, y ahora estaba ahí, protegiendo a la otra mujer con ternura.

¿Cuándo le dio a Alexis personalidad múltiple?

No pudo evitar recordar el pasado.

Cuando ella tenía que beber con clientes, por muy pesados que fueran, Alexis nunca la defendió así. Solo le decía un simple "buen trabajo".

Ja, y por ese patán desperdició siete años. ¡Debería darse de topes!

Cuando volvió a la realidad, vio que el señor Alfaro le estaba sirviendo otra copa llena.

Bianca iba a levantarla cuando la puerta se abrió.

Alzó la vista y vio a Mariano, imponente, parado en la entrada.

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