El día del juicio.
Bianca llamó a Mariano para pedir permiso y explicarle la razón.
Mariano guardó silencio un instante.
—¿Necesitas que los abogados de la empresa te acompañen?
—No es necesario, puedo manejarlo.
Además de sentirse totalmente capaz, a Bianca le parecía raro que el departamento legal de Grupo Fajardo se ocupara de sus asuntos personales con su exempresa.
—No te preocupes por los chismes, yo me encargo de limpiar todo —dijo el hombre al teléfono, como si supiera lo que ella estaba pensando, para consolarla.
—De verdad, no hace falta, puedo hacerlo sola.
—Está bien. No te preocupes por molestar; si necesitas algo, llámame cuando quieras.
Tras colgar, Mariano seguía inquieto, así que le envió un mensaje a su hermana.
[Bianca va a ir al tribunal de arbitraje al rato, acompáñala].
Adriana: [¿¿?? Recuerdo que alguien dijo que no tenía interés en Bianca].
Mariano: [¿Tu cerebro solo tiene espacio para chismes y basura o qué?].
Adriana: [¡Voy, voy, está bien! ¡Ya hasta atacas personalmente y sigues necio diciendo que no te gusta Bianca!].
Mariano no respondió más y dejó el celular boca abajo sobre el escritorio.
No sabía por qué, pero estaba ansioso.
Luis tocó la puerta para recordarle que la reunión estaba por comenzar. Mariano miró la agenda.
La reunión duraría hasta la salida.
Frunció el ceño y le lanzó el celular a Luis.
—Si hay noticias o llamadas de la señorita Bianca, avísame de inmediato.
Luis se quedó atónito. ¿El jefe no odiaba que lo interrumpieran en las reuniones?
¿Qué le pasaba hoy?
Miró por la ventana; no se había caído el cielo ni nada parecido.
Bianca respiró hondo. Por primera vez se dio cuenta de lo agotador que era hablar con Alexis.
Se soltó con fuerza de la manaza del hombre.
—Escúchame bien: uno, no voy a volver a Teje el Futuro; dos, no voy a renunciar.
—¿Has pensado en las consecuencias de perder? —la voz de Alexis era gélida—. Tres millones de pesos, ¿puedes pagarlos?
Adriana, que estaba a un lado, no pudo aguantar más y jaló a Bianca para ponerla detrás de ella.
Lo señaló con el dedo y le gritó:
—¡Tres millones me valen madre! ¡Si Bianca pierde, yo pongo el dinero!
Alexis se quedó mudo.
Conocía a la mujer que tenía enfrente: era la hija de la familia Fajardo y hermana de Mariano.
No se atrevía a subestimarla.
Florencia también estaba sorprendida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...