Adriana sonrió levemente. Bianca tenía razón.
Ahora solo quedaba esperar a que la persona detrás de él mordiera el anzuelo.
La patente estaba a nombre de Bianca, así que no importaba si se lo decían a alguien más; de todas formas, no podían robarla.
***
Esos días, el mal humor de Alexis era evidente.
En el privado del bar, se tomaba una copa tras otra. No estaba bebiendo, se estaba embriagando a la fuerza.
Nico y Norberto intercambiaron miradas, pero ninguno dijo nada.
Ya se habían enterado de que Teje el Futuro y Bianca se fueron a juicio y que, al final, ella ganó.
Nico cruzó la pierna y dio una calada profunda a su cigarro.
—Quién iba a decir que Bianca tenía sus trucos bajo la manga. Ella solita les ganó a todos ustedes.
La expresión de Alexis se endureció aún más al escuchar esto.
Nico cambió de tema rápidamente.
—Bianca también se pasó. Estuvieron juntos siete años, debió tenerte un poco de consideración, pero se guardó un as bajo la manga. ¡Qué mujer tan rencorosa!
—Solo se protegió, eso no tiene nada de malo —comentó Norberto con indiferencia.
—¡No manches! ¿De qué lado estás? ¿Quién es tu amigo aquí? —exclamó Nico, fulminando a Norberto con la mirada.
Norberto se encogió de hombros.
—Solo digo la verdad.
Mientras ellos discutían, nadie notó que Alexis se agarraba el estómago con una mueca de dolor.
Pero parecía no sentirlo, porque seguía bebiendo copa tras copa.
Antes, siempre creyó que Bianca solo estaba haciendo berrinche y que tarde o temprano volvería.
Pero ahora ya no estaba seguro.
En el tribunal, la mirada que ella le lanzó fue aterradoramente fría, sin rastro del cariño de antes.
¿De verdad planeaba dejarlo para siempre?
Alexis no se acostumbraba. ¡No se acostumbraba para nada!
Cuántas noches se quedaba dando vueltas en la cama sin poder dormir, recordando inconscientemente los momentos con Bianca.
Cosas que antes le parecían insignificantes, ahora eran recuerdos dulces y valiosos.
A veces llegaba a pensar: si Florencia no hubiera regresado, ¿él y Bianca ya estarían comprometidos?
Pero Florencia... ¡Florencia era el sueño de su infancia! ¿Cómo iba a desear que no volviera?
En fin, Alexis estaba hecho un lío por dentro.
Para colmo, su reputación en la empresa iba en picada.
Al principio, algunos ejecutivos lo miraban con desconfianza al reportarle.
El médico, con el cubrebocas puesto, les indicó:
—El paciente ya está fuera de peligro. Lo dejaremos en observación medio día, si no hay problemas podrá irse.
—Está bien, gracias doctor.
Al irse el médico, Nico se acercó a ver a su amigo.
—Alexis, ¿cómo te sientes? El doctor dice que fue una gastroenteritis aguda.
Alexis estaba pálido y se veía sumamente frágil.
Pero eso de cuidar enfermos no se les daba a ninguno de los dos hombres.
Nico dijo:
—Voy a llamar a la señora Norma para que venga a cuidarte.
—No molestes a mi mamá —lo detuvo Alexis negando con la cabeza.
—¿Entonces le hablo a Florencia?
Alexis también negó con la cabeza.
Nico se quedó callado un momento y probó con cautela:
—¿Entonces le hablo a Bianca?
El hombre en la camilla no dijo nada, pero en sus ojos había una chispa de esperanza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...