Nico no sabía qué decir.
Suspiró y estiró la mano para tomar el teléfono de Alexis.
—Usaré tu celular para marcarle.
—No, me tiene bloqueado.
Nico se quedó de piedra.
—Bueno, entonces uso el mío.
Nico sacó su celular, marcó el número y al poco rato se escuchó un "¿Bueno?" lleno de duda al otro lado.
Nico puso el altavoz de inmediato y acercó el micrófono a Alexis.
—Habla.
—Bianca... —la garganta de Alexis estaba seca, su voz sonaba rasposa y lamentable.
Sin embargo, la persona al otro lado colgó en menos de un segundo.
Nico se quedó con cara de tonto.
¿Desde cuándo tenía ese carácter?
No se quiso rendir y volvió a marcar.
Pero esta vez no entró la llamada; la grabadora repetía el mismo mensaje una y otra vez.
—Maldita sea, ¿me bloqueó a mí también? —renegó Nico.
—Norberto, márcale tú —le dijo a Norberto.
Norberto, parado al pie de la cama, guardó silencio un momento y luego dijo:
—Aunque conteste, ¿de qué sirve? No va a venir.
Dicho esto, bajó la mirada hacia Alexis.
—Alexis, ya terminaron. Si vas a llamar a alguien para que te cuide, deberías llamar a Florencia.
Alexis se quedó perdido.
Nico estuvo de acuerdo. Aunque no le caía bien Bianca, si ya habían cortado no había razón para molestarla. Así que llamó a Florencia.
Media hora después, Florencia llegó apresurada al hospital.
Al ver que ya tenía quien lo cuidara, Norberto y Nico se salieron discretamente de la habitación para dejarlos solos.
Afuera del hospital, el viento soplaba frío y a lo lejos se veían algunas estrellas.
—Bianca, ¿tienes planes para hoy en la noche?
Bianca se detuvo un momento.
—¿Qué pasa?
La voz de Ximena sonaba dulce y mimada.
—Hoy es mi cumpleaños y quiero invitarte. ¿Puedes venir?
Bianca no sentía que su relación con Ximena fuera tan profunda, pero siendo su cumpleaños, dudó un poco.
Al ver que no contestaba, Ximena insistió haciendo pucheros en el audio:
—Bianca, ándale, por fis, ven. No te quitaré mucho tiempo. Le digo a mi primo que pase por ti, ¿sí?
¿Que Norberto pasara por ella?
—No es necesario —rechazó Bianca fríamente—. Mándame la hora y la dirección, yo llevo mi coche.
—¡Súper! ¡Te amo, Bianca! —Ximena casi saltaba de gusto.
Tras recibir el mensaje, Bianca tomó su bolsa y salió en su auto.
Pasó primero al centro comercial. Ximena era como una niña, le gustaban las cosas tiernas y bonitas, así que Bianca le compró un regalo pensando en sus gustos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...