Entrar Via

El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 172

Si lograba robar eso y entregárselo a Felipe, la libertad financiera estaría al alcance de su mano.

La oferta de empleo de Teje el Futuro estaba en su correo en ese momento: cinco millones... ¡cinco millones de pesos!

Uriel tragó saliva.

Pero, ¿cómo podría robar el plan de desarrollo sin que nadie se diera cuenta?

Miró la cámara de seguridad sobre la puerta de la oficina de Bianca. ¿Cómo evitar la vigilancia?

Justo en ese momento, Ignacio, el de sistemas, pasó a saludar a Uriel.

—Uriel, pasado mañana van a dar mantenimiento al servidor. Se va a cortar el Wi-Fi temporalmente, así que les encargo que usen la red cableada por un rato, ¿va?

¿Se iba a cortar el Wi-Fi?

¿Eso significaba que las cámaras de la oficina dejarían de funcionar?

¡El cielo le estaba ayudando!

—¡No hay problema, Ignacio, gracias por el aviso! —Uriel le palmeó el hombro con una gran sonrisa.

Ignacio se quedó extrañado. ¿Qué le pasaba a Uriel que estaba tan contento?

Al día siguiente era Navidad. Por la tarde, Bianca estaba ocupada trabajando en su oficina cuando recibió una llamada de Sergio.

—¿Bueno? ¿Sergio?

—Bianca, hoy es Navidad. ¿Estás libre en la noche? Quisiera invitarte a cenar para celebrar que terminaste tus exámenes.

Bianca recordó de repente que, antes del examen, él le había preguntado insistentemente en la biblioteca si tendría tiempo en Navidad.

Bianca suspiró y preguntó: —¿No dijo Ximena que te iba a invitar a un concierto?

—No me interesa, le dije que no —respondió Sergio con sinceridad.

Bianca lo pensó un momento y decidió aceptar la invitación de Sergio.

Si Sergio pretendía algo... lo mejor sería dejar las cosas claras cuanto antes por el bien de ambos.

Ella realmente solo veía a Sergio como un amigo.

Pronto llegó la hora de la salida. Bianca recogió sus cosas, tomó su bolso y salió.

Frente al elevador, Adriana se acercó. —Bianca, ¿cenamos hoy?

Bianca sonrió levemente. —Perdón, ya tengo planes.

Adriana se sorprendió y de inmediato intuyó algo. —¿Hombre o mujer?

—Hombre.

—¡No manches!

Era Navidad. ¿Un hombre invitando a cenar a una mujer? Adriana no creía que Bianca no entendiera lo que eso significaba.

Cinco minutos después, solo quedaba Mariano en la oficina.

Sonrió con resignación, tomó su abrigo y salió caminando con sus largas piernas.

El Rolls-Royce salió del estacionamiento, pero el dueño no sabía a dónde ir.

Después de pensarlo, Mariano tomó el celular de la consola central y le envió un mensaje a alguien.

[Hoy es Navidad, no hace falta trabajar extra. Tú y los colegas de la filial pueden salir temprano].

Bianca acababa de llegar al restaurante cuando recibió el mensaje.

Miró el celular y vio que era de su jefe. Se sintió un poco avergonzada.

Ejem, ella se había ido a su hora.

¿Horas extra? Eso no existía para ella hoy.

Pero aun así, respondió diplomáticamente: [Entendido].

Justo cuando entraba al restaurante, Mariano le envió otro mensaje.

[Hoy es Navidad, ¿tienes planes?]

Bianca apretó el teléfono entre los dedos. ¿Qué significaba eso? Respiró hondo. [Sí].

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival