[Ah, ¿me recomiendas algún restaurante? Unos amigos y yo también pensábamos salir a cenar].
Bianca miró el nombre del restaurante y se lo envió a su jefe.
Había mucha gente en el lugar, así que la comida debía ser buena.
Al otro lado, el hombre recibió el mensaje, curvó los labios en una sonrisa perezosa y giró el volante para incorporarse al tráfico como una flecha.
Bianca vio a Sergio haciéndole señas.
Caminó hacia él, se sentó y le sonrió. —Gracias por invitar, no te hubieras molestado.
Sergio sonrió tímidamente. —No es molestia, es un placer.
Había pedido la comida con antelación, así que en cuanto llegaron los dos, el mesero sirvió los platillos.
Bianca estaba a punto de tomar el tenedor cuando Sergio sacó un regalo de debajo de la mesa y se lo entregó.
Era una caja de chocolates.
De los buenos.
Bianca apretó los labios. —Qué pena, yo no te preparé nada.
—Pero... Sergio, perdóname, no puedo aceptar tu regalo.
Sergio se quedó helado, sintiendo que su corazón dejaba de latir por un instante.
Bianca apretó los puños. —Sergio, entiendo lo que intentas, pero lo siento, solo te veo como un amigo. Además, ya sabes que acabo de salir de una relación de siete años y por el momento no tengo intención de empezar una nueva.
Sergio mantuvo las manos extendidas con el regalo. Al escuchar eso, sus ojos enrojecieron.
Debió haberlo sabido.
—Sergio, la verdad es que a Ximena le gustas, ¿te has dado cuenta? —preguntó Bianca con cautela.
—Pero a mí no me gusta ella, solo la veo como amiga —respondió Sergio.
Bianca no dijo nada más; en temas del corazón no se puede forzar nada.
Le sonrió a Sergio. —Anda, vamos a cenar.
A mitad de la cena, el estado de ánimo de Sergio mejoró notablemente.
Le dijo a Bianca: —El profesor Nicolás está preparando una base de investigación, ¿sabías?
Tenía hambre de verdad, así que buscaría otro restaurante para comer algo.
Al terminar de cenar, Bianca se excusó para ir al baño y aprovechó para pagar la cuenta.
Al darse la vuelta, se topó de frente con dos personas.
Alexis y Florencia.
La mirada de Bianca se posó brevemente en ellos, y luego siguió caminando sin levantar la cabeza.
Alexis se quedó clavado en el sitio, sin poder evitar seguirla con la mirada.
Al ver que ella se levantaba de la mesa con un hombre, su mirada se oscureció al instante.
—¿Alexis? —lo llamó Florencia.
—Entra tú al privado, voy al baño un momento —dijo Alexis.
Fuera del restaurante, Bianca quería llevar a Sergio, pero él pidió un momento a solas, así que se negó.
Ella quitó el seguro del coche y, justo cuando abría la puerta, alguien la agarró del brazo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...