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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 239

Puso las flores y el regalo sobre la mesa con mucha confianza.

Norberto vestía hoy un traje casual de color claro, con una sonrisa en los labios, luciendo culto y educado.

Selena notó de reojo el ceño fruncido de su hija e intuyó que la relación entre ellos no era normal.

Preguntó con cautela:

—¿Tú eres?

—Soy Norberto, señora. Puede llamarme así, Norberto.

Selena se sorprendió.

—Ah, tú eres Norberto. ¿Entonces el doctor Campos es tu...?

Norberto sonrió.

—Es mi tío político. Me encontré a Bianca abajo hace un rato y supuse que usted estaba mal de salud, así que le pedí a mi tío que le echara un vistazo.

—Qué pena, muchas molestias para ti y para el doctor Campos.

—No es nada, era lo que debía hacer.

Dicho esto, miró de nuevo a Bianca con una mirada intensa.

Cada vez que decía 'Bianca' y la forma en que miraba a su hija era tan evidente que Selena entendió todo de inmediato.

Resulta que el muchacho estaba interesado en su hija.

Bueno, es guapo, y deduciendo por el lado del doctor Campos, su familia debe estar bien.

Mejor que el de ayer.

El de ayer se veía demasiado imponente, con un estatus demasiado alto y una presencia muy fuerte.

Este de ahora está bien, debe ser de familia acomodada o clase media, la diferencia con su hija no es tan grande.

Podrían intentarlo.

Recuperando el hilo, Selena le dio un codazo a su hija.

—Pélale una manzana al joven Gámez, no lo tengas ahí parado.

Bianca, resignada, se levantó y dijo cortésmente:

—Siéntate, por favor. —Luego tomó una manzana de la mesa y comenzó a pelarla.

Norberto no se hizo del rogar; se sentó directo en el sofá y se puso a platicar con Selena mientras veía a Bianca pelar la fruta.

Selena le preguntó a qué se dedicaba su familia. Norberto apretó los labios.

—¿Te duele mucho? —Norberto revisó el corte con evidente preocupación.

—No duele. —Bianca recobró el sentido y retiró el dedo de su palma ancha—. Solo es un corte pequeño, no es nada grave.

Norberto no se quedó tranquilo, le pidió que se sentara a esperar y salió a buscar a un médico.

Cuando la puerta se cerró, Selena tenía una sonrisa de oreja a oreja.

—Mira nada más, cuánto se preocupa Norberto por ti. Vio que te lastimaste y se asustó muchísimo.

Bianca bajó la mirada y dijo con indiferencia:

—Se nota que ve muchas telenovelas, un corte en el dedo no necesita tanto drama.

Luego regañó a su madre:

—Mamá, es tu culpa, quién te manda a preguntarle esas cosas.

—¿Y eso qué tiene? Le gustas. A mí me parece un buen muchacho, te queda mejor que el de ayer.

—Mamá, ¿sabes quién es él? Él es...

No terminó la frase porque Norberto regresó con la enfermera.

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