La enfermera, con el material de curación en la mano, primero desinfectó el dedo de Bianca y luego cortó una gasa para vendarlo.
Norberto frunció el ceño ligeramente.
—¿Así queda bien? ¿No se va a infectar?
La enfermera respondió con tono resignado:
—No, la resistencia de un adulto no es tan débil como crees.
Luego, la enfermera paseó la mirada entre Norberto y Bianca varias veces, pensando: «Vaya, otro galanazo. Unas con tanto y otras con tan poco».
Después de un rato, el celular de Norberto no paraba de sonar, pero él no contestaba, solo colgaba y lo ponía boca abajo en la mesa.
Bianca no aguantó más y habló:
—Debes estar muy ocupado. Si tienes cosas que hacer, no te quitamos más tiempo.
—¡Bianca! —Selena la miró con reproche y luego se dirigió apenada a Norberto—. Norberto, no le hagas caso, mi hija es muy directa.
—No se preocupe, señora, no me molesta. —Norberto negó con una sonrisa y se levantó—. Entonces me retiro, no las molesto más.
—Ay, qué dices muchacho, cómo va a ser molestia. Bianca, acompaña a Norberto.
Selena le hacía señas desesperadas a su hija con los ojos.
Bianca, sin opción, se levantó y lo acompañó hacia la salida.
Al llegar abajo, Bianca respiró hondo.
—Gracias por traer al doctor Campos a ver a mi mamá hoy. En el futuro...
Bajó la mirada al suelo.
—En el futuro es mejor que no hagas esto. Deberíamos reducir nuestro contacto.
La mirada de Norberto se ensombreció, entendiendo lo que ella quería decir.
Su voz sonó ronca.
—¿Ya tienes novio?
Bianca se quedó atónita un momento.
—No.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...