Entrar Via

El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 256

Con parsimonia, se quitó el saco y la cubrió con él.

Luego se inclinó hacia su oído y le dijo: —La próxima vez no tomes tanto. Por más triste que estés, no te refugies en el alcohol.

Bianca se tapó instintivamente la oreja; sentía calor y cosquillas, todo por culpa de la respiración del hombre.

Abrió mucho los ojos y se señaló a sí misma. —¿Yo triste? ¿Triste por qué?

Los ojos oscuros del hombre la miraban fijamente. Aunque sabía que ella no estaba del todo consciente por el alcohol, le respondió: —Escuché tu conversación con Florencia en el pasillo. Se va a comprometer con Alexis en dos meses.

«¿No es eso lo que te entristece?»

Esa última frase no la pronunció debido a la amargura que sentía.

Bianca tenía la mente un poco nublada. Tardó un buen rato en conectar los puntos.

Soltó una risa entre llanto y burla. —¿Dices que estoy triste porque ese par de patanes se van a casar?

—No, ¡para nada! Estoy feliz, ¡más que feliz! —negó con la cabeza como si fuera un juguete de resorte, recostándose en el respaldo.

—Es que es demasiado gracioso. Florencia vino a presumirme su gran anillo de diamantes, y resulta que lo reconocí al instante. Ese anillo me lo dio Alexis antes, ¡y todavía tiene grabadas mis iniciales por dentro! Jajaja, ¿no te parece ridículo?

Bianca se reía, pero las lágrimas empezaron a brotar.

—Cuando me pidió matrimonio, no hubo ceremonia, ni flores, ni anillo. Solo lo mencionó así como si nada. El anillo me lo dio después, hizo que la tienda lo enviara a la casa, cero romanticismo. Luego, cuando terminamos, le devolví todo lo que me había dado intacto. No pensé que fuera tan miserable como para reciclar el anillo. Alexis es... es mucho más asqueroso de lo que imaginé.

Hubo un silencio en el coche. Bianca se golpeó la cabeza con frustración.

—Estaba ciega antes, no vi que era un tremendo patán. ¡Buaaa, qué estúpida fui!

Cuando terminaron y rompieron, Bianca no se había arrepentido mucho; amó y punto, podía empezar de nuevo.

Pero hoy, Alexis había rebajado una vez más el límite de lo que ella consideraba ser un patán.

Ahora sí se arrepentía de verdad, ¡se arrepentía de haber amado a un hombre con una calidad moral tan baja!

Mariano la rodeó por los hombros, la estrechó contra su pecho y sacó un pañuelo para secarle las lágrimas.

La mujer, con los ojos enrojecidos y húmedos, lo miraba fijamente mientras le sacudía el brazo. —Dime, ¿a poco no soy una tonta? ¿Te vas a burlar de mí?

Capítulo 256 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival