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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 267

Llevaban media hora y, al ver que efectivamente se comportaban, Bianca bajó la guardia.

Quién iba a decir que el hombre que ahora estaba tirado en el suelo empezaría a preguntarle insistentemente a qué se dedicaba, dónde trabajaba y cuánto ganaba. Bianca frunció el ceño, sin querer responder.

Pero el tipo no paraba de preguntar. Justo cuando Bianca iba a poner cara seria para correrlos, ocurrió lo de hace un momento.

Al escuchar que lo iban a echar, el modelo en el suelo estalló de rabia.

Según las reglas del lugar, si un cliente te sacaba del privado, no solo perdías la noche, sino que te descontaban bonos.

De inmediato comenzó a insultar a gritos: —¡Maldita sea! ¡Pinche vieja, vienes a divertirte y te haces la santa! Tú... ¡Ah...!

Mariano no le dio oportunidad de terminar. Le pisó la muñeca con fuerza y restregó la suela del zapato.

Un alarido digno de un matadero resonó en el privado.

Los otros dos se asustaron tanto que sacaron sus celulares para llamar al gerente de piso.

Cinco minutos después, el gerente llegó con dos guardaespaldas que parecían roperos y abrió la puerta de una patada.

—¡Guillermo, es ese! ¡Vino a causar problemas!

El tal Guillermo, gerente del lugar, barrió con la mirada a Mariano y dijo con tono de matón: —Oye, carnal, ¿vienes a armar bronca? Te ves bien, ¿por qué no mejor te quedas de modelo? Con esa cara y ese cuerpo, fácil eres el número uno. ¡Te aseguro que en una noche te sacas unos diez mil pesos!

Apenas terminó de hablar, los demás soltaron una carcajada.

Adriana se puso roja de la furia. —¿Diez mil pesos la noche? ¡A quién crees que estás insultando!

—Eh, diez mil varos no es poco dinero. Si tu hombre estuviera dispuesto a acompañar a las clientas ricas, ¡se sacaría más de cien mil al mes!

Adriana tenía un tic en la boca del coraje. Levantó la mano para soltarle un buen bofetón, pero Mariano la detuvo.

—No vale la pena ensuciarse las manos.

Dicho esto, sacó su celular: —Bueno, Director Serrano, estoy en el privado 308. Házme el favor de venir.

Mariano colgó, les lanzó una mirada gélida y se quitó el saco para ponérselo a Bianca sobre los hombros.

Bianca bajó la vista y notó que, en algún momento, el cierre lateral de su vestido se había bajado hasta la mitad.

Capítulo 267 1

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