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El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival romance Capítulo 293

—¿Qué le dijiste? —preguntó Nico, curioso y confundido—. ¿De qué tienen que hablar ustedes dos? Escuché que esa mujer se vengó de Alexis hace poco y le causó pérdidas millonarias a Teje el Futuro. Deberías alejarte de ella, es demasiado calculadora.

Norberto frunció el ceño. No dio explicaciones, solo dijo:

—Voy a subir a dejar las maletas.

Nico se frotó la barbilla y murmuró:

—Siento que Norberto ha estado muy raro últimamente. Le digo de salir y no quiere, pero para venir aquí estuvo puestísimo. No sabía que le gustaba tanto el mar.

Los demás no entendían qué pasaba, pero Florencia lo tenía más claro que el agua.

Soltó una risa despectiva.

Norberto no había ido por ellos tres, ni porque le gustara el mar, sino por Bianca. La mirada que le acababa de lanzar a Bianca era tan profunda que parecía de telenovela; a Florencia le daba asco solo de pensarlo.

—Ya no hables de él, vamos a desayunar —interrumpió Florencia con frialdad.

Nico se quedó callado. Parecía que no solo Norberto había cambiado. Florencia también había cambiado mucho sin que se dieran cuenta.

La actividad de hoy para Código Quetzal era salir a pescar.

Como no eran muchos, rentaron dos barcos pesqueros. Para varios era la primera vez que salían a pescar al mar y sus caras irradiaban alegría.

Esta vez, Bianca fue más astuta: se puso una gorra de béisbol y se mezcló entre los empleados. Cuando vio que ya había suficiente gente, apresuró al capitán para que zarpara.

Para cuando el barco se alejó, Mariano se dio cuenta de que él y Bianca no estaban en la misma embarcación.

El sol brillaba con fuerza, pero la luz en sus ojos se apagó.

—¿Y Bianca? ¿Por qué no viene en nuestro barco? —preguntó Adriana corriendo hacia él, mirando a todos lados sin verla.

Mariano apretó los labios, soltó un sonido de afirmación y se dio la vuelta hacia la cubierta. Su espalda se veía solitaria.

Adriana sintió que algo no cuadraba. ¿Había pasado algo entre su hermano y Bianca?

Por el lado de Teje el Futuro:

El contraste brutal de estos dos días hacía que cada vez más empleados de Teje el Futuro se sintieran desilusionados. Todos empezaron a pedir referencias.

[¡Pido mano! Si saben de una vacante avisen, se los agradeceré eternamente.]

[Todo suena bien, pero una pregunta: ¿Qué tan estable es el humor de la Jefa Bianca?]

La gente de Código Quetzal respondió al segundo: [Súper relax, ni parece que sea la jefa (emoji de perrito)]

Florencia, por supuesto, no sabía nada de la discusión en el grupo. Tampoco tenía intención de participar en la caminata de veinte kilómetros.

—Yo me adelanto en el coche al punto de encuentro —le dijo a Alexis.

Alexis frunció el ceño:

—Florencia, eres la vicepresidenta. Tus acciones representan a la empresa. No puedes quedarte mirando mientras todos caminan.

Florencia ni lo escuchó:

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