El gerente se quedó atónito, pero enseguida ofreció una disculpa con tono urgente.
—Una disculpa, señor. Tiene toda la razón; fue falta de supervisión. Ahorita mismo lo reviso y tomo medidas.
Las dos empleadas se pusieron pálidas al instante.
Con los ojos llorosos, suplicaron:
—Gerente, nos equivocamos, ¡no volverá a pasar!
El gerente miró la figura alta y recta que se alejaba por el pasillo y, frustrado por la incompetencia de sus empleadas, les recriminó:
—¿Y ahora para qué lloran? ¡Ya es demasiado tarde! ¿Saben quién era ese hombre?
—¿Quién?
—¡Es el heredero de Grupo Fajardo! ¿Acaso ofendieron a alguien cercano al Director Fajardo?
¿El heredero de Grupo Fajardo?
¿Cómo era posible que hubieran ofendido a alguien del Director Fajardo? La gente relacionada con él solía ser rica o distinguida; se notaba a leguas que no eran personas comunes. Ellas no estaban tan ciegas como para no darse cuenta.
A menos que...
La empleada de baja estatura sintió un escalofrío en la espalda al recordar una figura.
¿Qué relación tenía esa pobretona con el Director Fajardo?
***
Mariano condujo directo a casa. Al llegar, encontró a su madre en la sala, con los lentes de lectura puestos, revisando un libro.
Se quitó el saco, se lo entregó a la empleada doméstica y se acercó para darle a Valeria Castro de Fajardo la caja de regalo que traía en la mano.
Al salir del trabajo, Valeria lo había llamado para decirle que el bolso que había reservado ya había llegado y le pidió que pasara a recogerlo de camino a casa. Fue por eso que Mariano presenció cómo la empleada bajita le torcía los ojos a Bianca y la humillaba.
Valeria abrió la caja y vio el bolso que tanto deseaba; una sonrisa iluminó su rostro.
Cerró la caja, pero de pronto notó que su hijo aún sostenía otra bolsa. Sus ojos brillaron.
—Mocoso, al menos valió la pena consentirte, todavía te acuerdas de comprarle ropa a tu madre. Aunque, ¿esa marca no es demasiado juvenil? Parece de la tienda que le gusta a tu hermana.
Dio por hecho que era para ella y estiró la mano para tomarla, pero apenas rozó el borde de la caja.
Mariano retiró el brazo ligeramente y se aclaró la garganta.
—Mamá, esto no es para ti.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...