Conocía muy bien las mañas de estos empresarios de sangre fría.
Pensando en eso, el médico principal le ordenó a su asistente:
—Primero llévala a que le curen las heridas. Operaremos una vez que esté tratada.
Eso reduciría la probabilidad de muerte de la paciente y protegería su propia carrera de cualquier implicación legal.
Pero nadie esperaba que, mientras el médico asistente le curaba las heridas a Verónica, en un descuido ella lograra escapar.
Limpiándose el sudor frío de la frente, el asistente notificó de inmediato a los guardaespaldas de Nico.
El hospital cerró todas las salidas al instante.
Por suerte, el cierre fue rápido. Al revisar las cámaras de seguridad de las entradas, confirmaron que Verónica no había logrado salir.
La mujer seguía escondida dentro del hospital.
Verónica, sin fuerzas, había intentado huir con todo lo que tenía, pero su cuerpo estaba débil y no logró salir del edificio principal. Terminó metiéndose a oscuras en un cuarto que parecía ser un almacén.
Fuera, el pasillo pasó del alboroto inicial a un silencio total.
Parecía que estaba segura por el momento.
Verónica sacó su celular y sonrió con alivio: le quedaban dos rayitas de batería.
Quiso llamar a la policía, pero con la influencia que tenía la familia Correa, temía que no fuera seguro. No sabía a quién tenían comprado.
Así que marcó el número de su padre, Rafael Leyva. El teléfono sonó y sonó, pero nadie contestó.
Luego marcó a su madre, Daniela. Esperó largo rato, sin respuesta.
Justo cuando estaba a punto de colgar, desesperada, Daniela contestó.
—Mamá... —apenas había abierto la boca, Verónica rompió a llorar.
Daniela respondió con impaciencia:
—¿Dónde diablos te has metido todo este tiempo? No vienes a casa, no contestas el teléfono y ahora tienes el descaro de llamar. ¡Regresa a la casa ahora mismo!
Verónica sollozó, pero no se atrevió a hacer mucho ruido, así que bajó la voz:
—Mamá, estoy en peligro. Manda a alguien por mí, estoy en el hospital, ellos... ellos me quieren matar.
—¿De qué estupideces estás hablando? ¿Quién te va a querer matar? ¿Ya estás buscando excusas otra vez? ¡Regresa a la casa ya! El Director Luna del Grupo Energía Verde ha estado esperándote. Si no vuelves, van a elegir a otra y te vas a arrepentir el resto de tu vida.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...