La luz era tan fuerte que instintivamente se cubrió los ojos.
Después de unos segundos adaptándose, abrió los ojos lentamente a través de sus dedos.
Una figura masculina, alta y delgada, como un espectro, estaba parada en medio de la habitación.
El espectro mostró los colmillos:
—Corre. ¿Por qué ya no corres?
Verónica tembló como una hoja; sabía que lo que le esperaba no era esperanza, sino desesperación absoluta.
***
Cuando volvió a despertar, no sabía cuántos días habían pasado.
Se incorporó de golpe en la cama y lo primero que hizo fue tocarse el vientre.
Estaba completamente plano.
Los ojos de Verónica se llenaron de lágrimas; al final, no pudo salvar al bebé.
Quiso bajarse de la cama, pero sintió una punzada de dolor en el bajo vientre que la hizo sudar frío.
En ese momento, la puerta se abrió.
Para su sorpresa, quienes entraron fueron Rafael y Daniela.
Verónica recordó aquella llamada que le había helado la sangre y dijo con frialdad:
—¿Qué hacen ustedes aquí?
La respuesta fueron dos bofetadas.
*¡Paf, paf!*
Rafael gritó furioso:
—¡Sinvergüenza! ¡Andas de piruja con hombres por ahí y te preñaron! Si no fuera porque el señor Correa nos avisó, ¡nosotros ni enterados!
Rafael se calentaba más conforme hablaba y se subió las mangas para volver a pegarle, pero Daniela lo detuvo.
—Ya no le pegues, y menos en la cara. Mañana tenemos que llevarla a ver al Director Luna; si le ve moretones y cancela el compromiso, nos va a cargar la fregada.
Rafael se tragó su coraje.
—Tienes razón, piensas en todo.
Verónica, acostada en la cama, miraba con frialdad a esa pareja, escuchando cómo discutían frente a ella la mejor manera de venderla mañana como si fuera ganado.
¿Estaba enojada? Claro que sí.
¿Pero qué podía hacer? ¿Huir?
La primera fue de Olivia.
—Ramiro cedió —dijo la abogada—. Siempre y cuando aceptes retirar la demanda y prometas no hacer un escándalo, está dispuesto a aceptar tus condiciones.
—Ah, ¿en serio? —Bianca se sorprendió un poco, no esperaba que Ramiro tirara la toalla tan rápido.
Sin embargo, pronto entendió la razón.
Haciendo cuentas, la fiesta de compromiso de Florencia y Alexis estaba a la vuelta de la esquina. Para la familia Sáez, ese compromiso era lo más importante. Si estallaba un escándalo en este momento, la familia Zúñiga podría tener objeciones.
—Está bien —dijo Bianca—. Me alegra que acepte. Por favor, ayúdeme a redactar el acuerdo; debe estipular que no volverá a molestarnos a mi mamá ni a mí. Cuando esté listo, iré personalmente a firmarlo con él.
—Perfecto, entendido —respondió Olivia con prontitud.
La otra llamada fue de...
Bianca contestó y se dio cuenta de que era Verónica.
Al otro lado de la línea, Verónica la llamó «Bianca», algo que no hacía desde hace mucho. En los ojos de Bianca apareció una mezcla de sorpresa y cautela.
Guardó silencio, sin responder.
Verónica rió nerviosa y dijo:
—Bianca, este es mi número nuevo, ya no uso el anterior.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...