Antes de que pudiera terminar la frase, sintió un dolor repentino en la pantorrilla y soltó un pequeño grito: —¡Ay!
Bianca reaccionó rápido, fingiendo agacharse para revisarle la pierna. —¿Qué pasa? ¿Te dio un calambre?
Adriana también se agachó.
Bajo la mesa, sus miradas se cruzaron. Bianca apretó los dientes y le hizo una señal de «corta el rollo» con las manos. Adriana captó el mensaje al instante y se tapó la boca de inmediato.
«¡Qué cerca estuvo! Casi se me sale», pensó.
Ambas se enderezaron nuevamente. Solo Ximena parpadeó, confundida.
—Adriana, hace un momento dijiste que Bianca ya es... ¿es qué?
Adriana miró hacia el techo, haciéndose la desentendida.
—¿Yo dije eso? ¿No te estarán zumbando los oídos? Tsk, tan joven y ya con problemas de audición. Pobre niña.
Ximena se quedó muda, dudando de su propia cordura.
Entre la sospecha y la duda, Ximena terminó la comida con los nervios de punta.
Al salir del privado y dirigirse a la salida, se toparon de frente con Hugo justo en la entrada del restaurante.
Bianca y Ximena lo saludaron con naturalidad.
Cuando llegó el turno de Adriana, el ambiente se tornó incómodo. Después de todo, ella había mentido primero. Giró la cara, fingiendo no haberlo visto.
Ante esa actitud de avestruz, Hugo solo sonrió.
Bianca, con su aguda percepción, notó que había algo raro entre ellos y comprendió que el mal humor de Adriana probablemente tenía que ver con él. Le dio un codazo a Ximena y ambas, con mucho tacto, se adelantaron para dejarlos solos.
Adriana se quedó ahí, sin saber qué decir.
Cuando reaccionó y quiso irse, Hugo la detuvo.
Sacó dos boletos de cine del bolsillo.
—¿Tienes tiempo esta noche? Las críticas de la película que acaban de estrenar son muy buenas. ¿Vamos a verla?
Apretó los labios un momento antes de añadir:
—Además, tengo algo que decirte.
Al ver que era Bianca, la mujer curvó los labios y se bajó el cubrebocas.
Florencia soltó una risa burlona:
—Vaya, vienes al cine. ¿Y tus pretendientes? ¿Por qué no te acompañan? Qué soledad, venir tú sola.
Alexis frunció el ceño inconscientemente y volteó a ver a Florencia con una mirada de advertencia.
Ella fingió no verlo.
Últimamente, debido a los rumores en internet, Florencia se la pasaba encerrada en casa, temerosa de salir, delegando todo el trabajo a Jaime López. No aguantó más el encierro y le rogó a Alexis que la sacara a pasear. Él aceptó con la condición de que usara cubrebocas y gorra.
Florencia apretó los dientes. Aunque le había echado la culpa a Bianca, a Alexis todavía le importaban los rumores y, peor aún, las miradas de los demás.
Después de cenar y dar una vuelta, Florencia no quería regresar tan temprano, así que decidieron ver una película. Lo que menos esperaba era toparse con Bianca en el elevador.
Ver a Bianca sola le provocó un placer inmenso.
«Los hombres que rodean a Bianca son así: se les pasa la novedad y se dan cuenta de que es aburrida», pensó Florencia con malicia. «Incluso Norberto Gámez, que se peleó a golpes con su mejor amigo por ella, no dudó en elegir su carrera y su futuro cuando tuvo que decidir».

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...