—¡No!
Tener una amiga que siempre la defendía conmovía profundamente a Bianca, pero no quería ser la causa de una grieta en la familia Fajardo.
—Tu hermano no está en la oficina ahora, debe estar en alguna reunión. No lo molestes.
Bianca respiró hondo y añadió:
—Adriana, prométeme algo. No te desquites con nadie por mi culpa. Y dile a Mariano que no se meta en broncas. En serio, ser vicepresidenta no está tan mal. El equipo me sigue escuchando a mí. Esteban será muy Director Ejecutivo, pero dudo que se ponga a hacer la talacha operativa, ¿no? Así que, si lo piensas, mi trabajo sigue siendo el mismo, solo que ahora le reporto a él en lugar de a Mariano. Todo sigue igual.
Trató de convencer a Adriana, usando un tono ligero para restarle importancia al asunto.
No quería, bajo ninguna circunstancia, que la familia Fajardo terminara en guerra por su culpa.
Eso la haría sentir terrible.
Cuando Adriana se fue, Bianca lo pensó un momento y convocó una reunión rápida con el personal.
El objetivo era calmar los ánimos.
Cuando la información no es clara, la gente empieza a especular y el ambiente se tensa. Tenían varios proyectos con fechas de entrega críticas y no podían permitirse retrasos por chismes de pasillo sobre cambios de poder.
Al fin y al cabo, había dinero de por medio.
Bianca no se mostró avergonzada ni evadió el tema de su cambio de puesto. Admitió abiertamente que era una disposición del corporativo y dejó clara su postura.
—Que Código Quetzal entre bajo la gestión directa del grupo es bueno para mí y para todos ustedes. Significa que estamos en una plataforma más grande y nuestro trabajo tendrá mayor reconocimiento afuera.
—Además, el grupo ha puesto a alguien de su total confianza como nuevo Director Ejecutivo, lo que demuestra que apuestan fuerte por el desarrollo de esta empresa. Confío en que, bajo su liderazgo, nos irá cada vez mejor.
—Antes de que el nuevo director tome posesión, si tienen dudas o inquietudes, pueden venir conmigo.
Tras escuchar a Bianca, el equipo se sintió mucho más tranquilo.
Los que andaban murmurando sobre luchas políticas e inventando historias de telenovela sobre los Fajardo peleando por la herencia se calmaron. Con la honestidad de Bianca, todos regresaron a sus escritorios a trabajar.
En la sala de juntas solo quedaron Hugo y Bianca.
Hugo sacó de quién sabe dónde dos latas de refresco bien heladas y le lanzó una a Bianca.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...