Hugo frunció el ceño y se puso serio de inmediato.
—¿Dices que esto no fue cosa suya, sino que...?
Bianca respiró hondo.
—Olvídalo, no le demos más vueltas. Mañana es fin de semana, mejor vete a descansar temprano.
Dicho esto, Bianca empujó la puerta de la sala de juntas y salió.
Hugo se quedó mirando la lata de refresco en su mano, pensativo.
¿Acaso con la llegada de Esteban se avecinaba una guerra interna en la familia Fajardo?
***
A las nueve de la noche, Bianca estaba acostada viendo videos en el celular cuando Mariano la llamó.
—Bianca, perdóname.
La voz del hombre sonaba cargada de culpa desde la primera palabra.
Bianca se sentó en la cama recargándose en la cabecera y se burló un poco:
—¿Qué pasó? ¿Se te pasaron las copas e hiciste alguna tontería?
Mariano soltó una risa grave.
—Claro que no.
—¿Entonces hiciste algo más para traicionarme?
—No.
—Pues ahí está. Si no hiciste nada malo, ¿por qué te disculpas?
La voz de Mariano sonó ronca.
—No te protegí bien. Dejé que pasaran por encima de ti.
Bianca sonrió.
—Tu novia no es una muñequita de porcelana. Tengo fuerza y sé defenderme, nadie me pisotea. Bueno, te confieso algo: el día que fui al cine te mentí. Dije que me encontré dos perros, pero en realidad me encontré a Alexis y a Florencia. Y a ella le metí varias cachetadas.
El ambiente cambió de golpe, volviéndose divertido y cálido.
Mariano volvió a reír; su voz magnética parecía acariciar el oído de Bianca.
—Con razón tenías la palma de la mano roja.
Bianca, acostada, cruzó las piernas con aire triunfal.
—¿Ya ves? Para que me creas.
Mariano asintió sonriendo, aunque ella no pudiera verlo.
—Sí, te creo.
—Felicidades por tu graduación.
Le acomodó el birrete a Ximena y no pudo evitar sentir nostalgia por su propia época de estudiante.
En un parpadeo habían pasado cinco años.
El tiempo volaba.
Pero lo bueno era que, en tres meses, ella también volvería a ser universitaria.
Ximena tenía una sonrisa radiante; con las flores en brazos, se veía preciosa.
—Bianca, ¡hay que tomarnos una foto!
—Sale.
Ximena era experta en selfies; abrazó a Bianca y buscó el mejor ángulo. Ambas eran guapas y salían bien en cualquier foto, pero con la habilidad de Ximena, parecían modelos.
Mientras posaban, entró una videollamada al celular de Ximena.
Era Norberto.
Estaba de viaje de negocios y no había podido llegar a la graduación, así que participaba a distancia.
Bianca apretó los labios y discretamente se apartó un par de pasos.
—Contesta tú —dijo, mirando a Ximena.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...