Mariano miró en la dirección por la que se había ido Alexis y recordó la expresión de locura que había mostrado hacía un momento. No pudo evitar fruncir el ceño.
—De ahora en adelante no te quedes a solas con Alexis. No lo veas.
Lo pensó un poco más y sintió que no era suficiente.
—Voy a poner un guardaespaldas para que te cuide en tus trayectos al trabajo todos los días.
Bianca soltó una risa.
—No exageres tanto.
—¿No me culpas? —Mariano suspiró de repente, mirándola fijamente.
Bianca se quedó perpleja.
—¿Culparte de qué?
Mariano se frotó la nariz.
—De haber revelado nuestra verdadera relación.
Bianca sonrió, divertida. No esperaba que en un momento así él siguiera recordando su acuerdo inicial.
—Claro que no. Aunque... —Bianca se mordió el labio y le reprochó en tono de broma—: Solo estamos saliendo, eso de «prometida» todavía está muy lejos. No andes inventando cosas.
Mariano la jaló hacia sus brazos, apoyó la barbilla en su hombro y emitió un suave sonido de afirmación. Luego explicó:
—No es que desconfíe de que aún sientas algo por él, ni quise presumir de lo nuestro a propósito. Es que...
Suspiró.
—Me cegó el coraje con él, no pude contenerme y lo solté. No volverá a pasar, me controlaré.
Bianca le rodeó la cintura con los brazos y le acarició la espalda repetidamente.
—No importa. Si no pudiste aguantarte y lo dijiste, pues ya está dicho.
Los ojos de Mariano se iluminaron. ¿Eso significaba que... que...?
—Bianca, se me olvidó preguntar… ¿puedo pedirte que formalicemos lo nuestro antes de lo planeado?
El tono del hombre se volvió de repente lastimero, pero con un toque de osadía.
Bianca soltó una carcajada y le pellizcó el brazo.
—Mira nada más, le das la mano y te agarra el pie.
El hombre no cedió en su petición:
—Entonces, ¿se puede?
—¿Con quién?
Su corazón empezó a latir con fuerza.
«¿Será que mi mamá me vio abrazada con Mariano?».
Bianca dejó el tenedor y respiró profundo.
«Mejor aprovecho para contarle que estoy saliendo con Mariano; seguro entenderá mi elección».
—Mamá, la verdad es que...
—¡Ay! ¿No viste a Alexis?
Las dos hablaron al mismo tiempo.
Bianca se quedó pasmada; su madre preguntaba por él.
Selena tenía una expresión de júbilo, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Al principio no sabía, fue la vecina la que me dijo. Me contó que había un muchacho guapo parado en la entrada del edificio, sin decir nada, solo ahí parado con el paraguas como estatua. Si no fuera porque iba bien vestido y tenía porte, habría pensado que era algún loquito que se escapó del manicomio.
»Me dio curiosidad y salí a ver. Y mirándolo de lejos, ¡zas!, que veo que era Alexis. Seguro vino porque se arrepiente de haber terminado contigo. Bianca, ni se te ocurra volver con él. ¡Que ese desgraciado se muera de arrepentimiento!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...