Bianca frunció el ceño y apretó la nota en la mano.
¿Quién era? ¿Quién la había estado siguiendo?
No creía que fuera coincidencia que la niña la encontrara con tanta precisión para darle la nota.
Bianca volvió a desplegar el papel y leyó detenidamente.
El pasado de Mariano...
¿Quién estaría en el reservado?
Bianca solía ser decidida, pero ahora dudaba.
Quería saber, pero al mismo tiempo tenía miedo de enterarse, especialmente por boca de alguien más...
Tras pensarlo un poco, decidió acudir a la cita.
Compró sus cremas y subió directamente al quinto piso en el elevador.
Al salir, un mesero la guió hasta un privado.
Había una mampara en el privado que le daba un aire discreto y misterioso al lugar.
A través de la mampara, Bianca alcanzaba a ver una silueta, pero no distinguía si era hombre o mujer.
—¿Tú me llamaste? —preguntó Bianca al sentarse y dejar su bolsa, con una expresión muy tranquila.
La persona detrás de la mampara soltó una risita, salió y se sentó frente a ella.
Era una mujer.
Una mujer muy hermosa.
Cabello negro, piel de porcelana, con un vestido blanco sencillo de corte recto que resaltaba la línea de sus hombros y cuello.
Tenía un rostro dulce y tranquilo, pero un lunar debajo de la comisura derecha de los labios le añadía un toque de sensualidad que la hacía inolvidable.
Mientras Bianca observaba a Camila, Camila también la estudiaba a ella en silencio.
Una sonrisa apareció en los labios de Camila.
No esperaba que los gustos de Mariano siguieran siendo los mismos.
¿Será que siempre le gustó este tipo de mujer, o es que no puede olvidarme?
Camila arqueó una ceja ligeramente.
Se acomodó el cabello detrás de la oreja y dijo:
—Pensé que no vendrías. Al fin y al cabo, nadie quiere saber del pasado de su novio, ¿no?
Bianca la miró a los ojos.
—Aunque no hubiera venido hoy, no te habrías rendido, ¿verdad? Si nos íbamos a topar tarde o temprano, mejor cortar por lo sano de una vez.
—¿No te sorprende?
—¿Qué me va a sorprender? A su edad es normal tener exnovias. Nunca me lo ha ocultado. Todos tenemos un pasado, yo también. No es la gran cosa.
Camila ya sabía de la relación de siete años de Bianca con Alexis gracias a un detective privado.
Camila apretó los labios en una sonrisa.
—Qué mente tan abierta tienes, señorita Bianca. Tienes a la ex de tu novio enfrente y sigues tan tranquila. Cualquiera pensaría que ni siquiera lo amas.
Bianca frunció el ceño.
—¿A dónde quieres llegar?
Camila levantó la vista y la miró fijamente.
—Señorita Bianca, quiero pedirte que lo dejes. Tú y Mariano no son tal para cual.
Bianca soltó una risa fría.
—Si somos tal para cual o no, eso solo nos incumbe a él y a mí. Tú no tienes vela en este entierro para decirnos si funcionamos o no.
Camila se alteró un poco.
—Es que tú no sabes cuánto nos amábamos. No terminamos porque se acabara el amor; al contrario, nos obligaron a separarnos cuando más nos queríamos. En todos estos años, no lo he olvidado ni un instante, y estoy segura de que él tampoco a mí. Estar contigo es solo conformarse. Solo te usa para llenar mi vacío.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...