Al escuchar esto, Verónica soltó una risa burlona.
—Ah, cierto, Bianca se va a comprometer con el director Zúñiga. Casi se me olvida.
Selena frunció levemente el ceño, sintiendo una punzada de molestia.
—¿Qué te pasa, muchacha? ¿Cómo se te va a olvidar el compromiso de tu hermana?
El tono no fue severo, solo un reproche cariñoso, pero Verónica se molestó. «¿Cuál compromiso? ¡Si a Alexis ni le gusta Bianca!». Ya verían, el compromiso se iba a cancelar. Y muy pronto, Alexis dejaría a Bianca.
Como ya no tenía caso seguir ahí, Verónica inventó una excusa y se fue de la casa de los Guzmán.
Por la tarde, llegó la señora que Bianca había contratado. Al ver que su madre estaba bien acompañada y platicando a gusto, Bianca se tranquilizó. Tomó sus libros y bajó a una cafetería cercana para estudiar.
Bianca estaba cursando una maestría ejecutiva con el profesor Nicolás; era un programa semipresencial que permitía trabajar y estudiar al mismo tiempo. Al graduarse, la escuela otorgaba título y cédula, por lo que era una opción popular para profesionales que querían superarse.
Pero que fuera ejecutiva no significaba que fuera fácil. Tenía que pasar exámenes escritos y entrevistas, y los exámenes eran los mismos que para los estudiantes de tiempo completo, lo que implicaba una dificultad considerable.
Hacía cinco años que Bianca había dejado la universidad. En ese tiempo, su capacidad profesional no había hecho más que mejorar gracias a la práctica, pero las materias básicas como matemáticas e inglés estaban oxidadas. Especialmente las matemáticas; tantas fórmulas y teoremas se le habían borrado de la memoria.
Recuperar todo ese conocimiento iba a ser difícil. Afortunadamente, había muchos recursos en línea y, siguiendo los videos de las clases, Bianca recuperó el ritmo en poco tiempo.
Cuando cayó la tarde y su café tamaño venti se terminó, justo había completado su meta de estudio del día.
Bianca se estiró y miró por la ventana. Hacía mucho que no sentía esa tranquilidad.
Antes, amaba a Alexis, pero él siempre fue frío. Ella vivía en una ansiedad constante. Ahora se daba cuenta de que un mal amor es como una espina: hay que sacarla a tiempo para que deje de doler al caminar. Y una vez fuera, puedes caminar libremente hacia donde quieras.
Bianca respondió:
—Sí, hicimos los trámites en la mañana.
—Qué bueno. Perdón, hoy estuve tapado de trabajo y no pude ir a verlas.
Bianca frunció el ceño. ¿Era necesario? Si ya habían acordado cancelar el compromiso y separarse, ¿qué caso tenía visitarlas?
Pensándolo bien, solo había una razón: Alexis, o mejor dicho, la familia Zúñiga, temía el qué dirán. «A la que te apoyó en la mala no se le deja tirada». Si se supiera que Alexis botó a la novia que lo ayudó a construir su imperio, ¿dónde quedaría su reputación?
Al entender esto, Bianca sintió náuseas. Hasta en este momento, él seguía actuando. ¡Qué asco!
Se aguantó las ganas de hablar. Alexis, por su parte, pensó: «Definitivamente está enojada».

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...