Mariano apretó los puños, con un nudo en la garganta.
—¿Por qué no me lo dijiste?
Camila sonrió con tristeza.
—Ya te di la respuesta: por mi complejo de inferioridad. Mariano, para mí eras como la luna en el cielo, una luz pura que no podía ser contaminada por una nube negra. Mi origen ya estaba muy por debajo del tuyo; ni siquiera me atrevía a decirte que Héctor era mi tío, ¿cómo iba a atreverme a contarte algo así?
»Después del secuestro, estaba aterrorizada. Mi papá se arrodilló llorando y me pidió perdón, pero eso no arreglaba nada. Le pregunté cuánto debía exactamente y me dijo una cifra que yo jamás habría imaginado ni en mis peores pesadillas. No teníamos tiempo y mucho menos opciones. Solo podía pensar en conseguir el dinero rápido para que tú no te enteraras. Justo vi en las noticias un caso de secuestro en Ciudad de los Arcos y se me ocurrió la idea.
»En realidad, mi papá y yo nunca quisimos matar a tu padre ni a tu tío. Solo... solo necesitábamos el dinero desesperadamente, necesitábamos respirar. Antes de hacerlo, le insistí una y otra vez a mi papá que no los lastimaran de verdad, que los soltaran en cuanto llegara el dinero. Pero por más que planeamos, jamás imaginamos que despertarían a mitad del camino.
Al terminar de hablar, Camila rompió a llorar.
Miró a las tres generaciones de la familia Fajardo.
Ese «lo siento» que había tardado tanto en llegar, por fin dejaba de oprimirle el pecho.
Orlando pareció envejecer varios años en un instante.
—¿Lo sientes? ¡¿Crees que con sentirlo basta?! Los acogí a ti y a tu padre por bondad, y resulta que metí a dos traidores en mi casa.
El anciano se golpeó el pecho, desolado.
—¡Fui yo! ¡Yo causé la muerte de mis dos hijos! Y qué ridículo, todavía andaba diciendo que quería recuperar la sangre de la familia Fajardo. ¡Mujer venenosa, nunca debí tenerte ni una pizca de lástima! Visto lo visto, seguro que Martín tampoco es hijo de un Fajardo, ¡no es más que una herramienta para tus fines!
Dicho esto, estaba a punto de ordenar a Samuel que echaran a Martín a la calle.
Pero Camila gritó de repente:
—¡No, no es así!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...