Sentía que Alexis se iba a arrepentir. Pero tampoco le parecía del todo mal.
Sin saber por qué, Norberto sintió una ligera expectativa.
Tomó un trago largo de su bebida y sus ojos oscuros se fundieron con la noche.
Después de la prueba de concepto (POC) con Horizonte Capital, Bianca intentó contactar varias veces al director Pastor para tantear el terreno sobre los resultados, pero él siempre se excusaba diciendo que estaba ocupado.
Bianca sintió un peso en el estómago. Parecía que Horizonte Capital no estaba satisfecho. O tal vez, el Señor Felipe estaba decidido a proteger a Florencia a toda costa.
De cualquier forma, Bianca no podía controlar eso. Su filosofía era hacer todo lo posible y dejar el resto al destino. Aunque solo estuvieran de relleno en la licitación, tenía que llegar hasta el final.
Preparó los documentos de la licitación con Benjamín y los envió según los requisitos de Horizonte Capital. Luego salió a buscar clientes por su cuenta. Encontró dos pequeñas financieras interesadas en los productos de Código Quetzal.
De regreso a la empresa, Adriana la mandó llamar.
Bianca prácticamente dejaba a Adriana a sus anchas, sin exigirle nada. Siendo la hermana del dueño, ¿qué le iba a exigir? Pero Adriana era muy exigente consigo misma; no usaba su estatus para delegar el trabajo, si había problemas, ella le entraba.
Adriana dijo:
—Hay un cliente antiguo, su contrato de tres años venció. Quieren renovar, pero están presionando muchísimo con el precio. Hace tres años el contrato fue por un millón, pero ahora quieren que el precio quede en ochocientos mil. Dicen que si no bajamos el precio, firman con otra empresa.
Adriana estaba frustrada:
—Ya intenté de todo, por las buenas, por las malas, hasta saqué mi charola de hermana del dueño de Grupo Fajardo, pero no ceden.
—Mmm, es normal que no cedan. —Bianca tomó un sorbo de café.
—¿Qué quieres decir? —Adriana abrió los ojos como platos, pensando que Bianca se burlaba de ella.
Pero Bianca sonrió y analizó:
—Grupo Fajardo tiene mucho nombre, cualquiera le daría su lugar a la familia Fajardo. Pero el negocio principal del Grupo es financiero, y se cruza con el negocio de este cliente. En cierto modo, son competidores.
Adriana hizo una mueca:
Bianca, al ver su expresión, se dio cuenta de que la había malinterpretado. Se acomodó el cabello y le contó a Adriana todo el proceso de negociación.
Ya en el carro, Adriana entendió la estrategia. Lo de la «sinceridad» era cierto. Bianca se puso en los zapatos del cliente, analizó las ventajas y desventajas de otros productos en el mercado y demostró la perfecta compatibilidad del producto de Código Quetzal con las necesidades del cliente, prometiendo mantener el servicio postventa de siempre.
Adriana sintió un poco de culpa.
—Para disculparme, te invito a cenar —dijo Adriana al arrancar el carro.
Bianca, que se estaba poniendo el cinturón de seguridad, se detuvo. ¿Disculparse de qué?
—Dos cosas: una, no debí rodarte los ojos hace rato; y dos, antes dudaba de tu capacidad, pensaba que eras pura cara bonita.
Bianca: [...].
La verdad es que si Adriana no lo decía, Bianca ni cuenta se daba. Pero lo soltó así, sin filtros. Qué franqueza tan directa.
Visto así, Adriana era fácil de tratar, ¡incluso tenía una personalidad simpática!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...