Con esa gabardina negra y su típica cara de pocos amigos, a Bianca le dio la impresión de que Alexis venía a pedirle cuentas.
Intentó cerrar la puerta por instinto, pero Alexis reaccionó rápido y bloqueó el marco con su fuerte brazo.
—Tenemos que hablar. —Su voz era fría, grave y con un tono de superioridad que no admitía rechazo.
Bianca sintió una mezcla de indignación y dolor.
A estas alturas, ¿con qué derecho le hablaba como si fuera su jefe?
¿Solo porque alguna vez lo amó, tenía derecho a tratarla así?
—No tenemos nada de qué hablar, señor Zúñiga. Lo nuestro se acabó. —Bianca lo miró con frialdad.
La vena en la frente de Alexis saltó violentamente; su voz cargaba ira.
—¡Bianca, tus berrinches deben tener un límite!
Bianca no podía creer lo que oía. ¿Quién estaba haciendo berrinche?
Tomó aire, no quería seguir perdiendo el tiempo con él.
De repente, la voz de Selena se escuchó desde atrás:
—Bianca, ¿con quién hablas?
Bianca aún no se había atrevido a contarle a su madre sobre su renuncia ni sobre la ruptura con Alexis.
Quería esperar a que pasara la revisión médica de la próxima semana para decírselo.
Bianca no tuvo más remedio que decir una mentirita:
—Mamá, voy a bajar a la tienda a comprar algo, subo en un rato.
Dicho esto, cerró la puerta y miró a Alexis con calma.
—Vámonos, hablemos en el parque de abajo.
El parque frente a su edificio era muy bonito, con mucha vegetación. Bianca y Alexis habían paseado y se habían abrazado allí incontables veces.
Lástima que todo tiene un final.
—¿De qué quieres hablar? No creo que tengamos nada más que decirnos. —La actitud de Bianca era distante.
Alexis soltó una risa fría, mirándola con sus ojos indiferentes.
Después de un largo rato, dijo:
—Es la primera vez que me entero de que eres tan buena mintiendo.
Bianca frunció el ceño.
Incluso el cielo debía pensar que no eran el uno para el otro.
Una brisa movió el cabello de Bianca, y de repente se sintió completamente liberada.
Miró a Alexis con serenidad.
—Al día siguiente de volver de mi viaje, te envié una carta por mensajería. En ella presentaba mi renuncia y también... la cancelación del compromiso. Cuando viniste al hospital a decirme que cancelábamos el compromiso, pensé que habías leído la carta y que también aceptabas mi renuncia.
Alexis sintió una sacudida en el alma.
Lo recordó. Sí, aquella mañana César le había entregado un sobre, pero luego se fue a una junta y el sobre se perdió.
Con tanto trabajo, una carta no significaba nada para él, no tenía tiempo para eso.
Pero lo que más sorprendió a Alexis fue...
¡Bianca había pedido cancelar el compromiso antes que él!
Bianca, que lo amaba tanto, que lo amaba más que a sí misma, ¡había sido la primera en pedir la cancelación!
Alexis se tambaleó un poco. Pasó un largo rato hasta que escuchó su propia voz, ronca y sombría:
—¿Por qué querías cancelar el compromiso?
—Respóndeme, ¡¿por qué?!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...