Bianca sonrió.
Alzó una ceja y le devolvió la pregunta:
—Entonces, señor Zúñiga, ¿por qué canceló usted el compromiso?
Era la segunda vez que lo llamaba «señor Zúñiga».
A Alexis le sonó terriblemente áspero.
Siete años de relación, y ahora ella lo llamaba «señor Zúñiga», con una cortesía distante.
Los ojos de Alexis parpadearon levemente.
—Te lo expliqué por WhatsApp, solo es una cancelación temporal.
Bianca soltó una risita burlona.
—¿Temporal? Alexis, tú sabes mejor que nadie si es temporal o no.
No tenía tiempo para seguir discutiendo con él, tenía que repasar código más tarde.
—No me busques más. Lo dejamos hasta aquí. Después de siete años juntos, no insistir es la mejor forma de darnos un final digno.
Dicho esto, Bianca se dio la vuelta para irse.
Pero Alexis la agarró del brazo.
Alexis dijo:
—Bianca, deja el drama. Sé que estás enojada porque cancelé el compromiso. Te pido perdón y te prometo que el próximo año nos casamos. ¡Pero mañana regresas a trabajar!
Él siempre supo que lo que Bianca más deseaba era ese papel de matrimonio.
En ese momento, no le importó por qué había cancelado el compromiso en primer lugar; solo quería calmar a Bianca, quería que volviera a la empresa, que volviera a su lado.
Si Bianca aceptaba volver,
él le daría el matrimonio.
Esa actitud de «te estoy haciendo un favor» hizo que Bianca se riera.
—¿Trabajar? Ja, ¿todavía es necesario? Señor Zúñiga, ya que su amor platónico regresó, le aconsejo que la valore. ¡Cuidado, no vaya a ser que al final se quede como el perro de las dos tortas! —Bianca se soltó de su agarre.
El corazón de Alexis dio un vuelco.
¿Amor platónico?
¿Bianca sabía que Florencia era la mujer que él había llevado en el corazón por años?
Esta vez, corrió decidida alejándose de él.
Alexis miró su espalda alejándose con decisión, sintiendo un nudo en el pecho que lo ahogaba.
Fue a la tienda, compró una cajetilla de cigarros y se sentó en una banca del parque a fumar cinco seguidos en silencio.
No apagó la colilla hasta que llegó un mensaje al grupo de chat de los tres amigos.
Miró hacia el departamento de arriba y suspiró.
«Ni modo. Bianca está furiosa ahora, la buscaré cuando se le baje el coraje».
Siempre pensó que Bianca era una mujer madura y racional, no esperaba que también tuviera su lado irracional y berrinchudo.
Pero luego pensó que si hacía berrinche era porque lo amaba demasiado.
Alexis se sintió aliviado de inmediato.
Condujo hasta el bar, donde Norberto y Nico ya llevaban una ronda de tragos.
En cuanto entró, Nico, que tenía olfato de sabueso, olió el humo y se dio cuenta de que venía de Alexis. Se quedó pasmado.
—No manches, ¿estás fumando? ¿Acaso el sol salió por el oeste?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...