El interior del hotel estaba decorado de forma deslumbrante. Norberto llevó a Ximena con los mayores de la familia Gámez y luego buscó un rincón para tomar una copa de champaña.
—¿Norberto? Aquí estabas.
Norberto se dio la vuelta. Florencia, Alexis y Nico se acercaron juntos.
Florencia llevaba un vestido largo azul celeste y el cabello recogido; se veía elegante y noble, como una diosa.
Nico levantó una ceja y comentó:
—¡Miren nada más, Florencia y Alexis vienen combinados hoy!
La corbata de Alexis era azul zafiro, así que sí parecían ir vestidos de pareja.
—¡No digas eso! —Florencia se sonrojó, avergonzada pero feliz, y aunque bajó la mirada, no pudo evitar mirar a Alexis.
Alexis le lanzó una mirada fulminante a Nico pero no dijo nada.
Nico lo ignoró y le dio un trago a su champaña.
—Norberto, ¿a poco no?
Norberto estaba inusualmente callado.
Nico le dio una palmada en el hombro.
—¿Qué te pasa últimamente? No me digas que te vas a volver el segundo Alexis, cada vez más frío.
—¡Tú eres el segundo Alexis!
Norberto le quitó la mano con fastidio y miró con sus ojos oscuros a Alexis y Florencia.
—Perdón por la tardanza, me retrasé recogiendo a Ximena en la escuela.
Florencia intervino:
—Ximena ya está en último año, ¿se gradúa el próximo, no? Supe que también estudia Ingeniería Financiera, ¿le interesaría entrar a Teje el Futuro? ¡Yo misma podría ser su mentora!
Norberto negó con la cabeza.
—Se está preparando para la maestría. Si pasa, seguirá estudiando.
—¿Por qué no se va al extranjero? Las maestrías en Finanzas en las mejores universidades de Estados Unidos o Inglaterra son mejores.
—Ximena ha vivido entre algodones toda su vida, no aguantaría la friega de vivir sola en el extranjero.
Florencia sonrió.
—Cierto, Ximena es como una princesita. ¿Y con qué profesor quiere hacer la maestría?
—Con el profesor Nicolás de la Universidad Panamericana del Caribe.
Florencia y Alexis intercambiaron miradas.
—Qué coincidencia, justo queremos colaborar con el profesor Nicolás.
Nico se metió en la plática.
Después, Esteban se fue al extranjero para tratar la enfermedad de su madre y se estableció allá, sin participar en ningún evento de los Fajardo.
Tras cancelar el compromiso con los Sáez, se estimaba que Esteban y su madre jamás volverían al país.
Por eso, la familia Sáez estaba segura de que la rama de Mariano en Ciudad Ámbar no sabía los detalles de la cancelación del compromiso.
Fue por eso que se atrevieron a invitar a Mariano.
Ahora que Mariano se presentaba con su hermana, confirmaba que realmente no sabía nada.
A Florencia se le quitó un peso de encima.
Tomó del brazo a Eloísa y a su padrastro para ir a recibir a los invitados junto con los demás mayores de la familia Sáez.
Al ver a los anfitriones acercarse, la gente se apartó abriendo paso.
Mariano iba impecable con un traje negro de tres piezas que resaltaba su figura alta; bajo las luces, lucía una elegancia aristocrática.
Caminó hacia Florencia y su madre, y su mirada se suavizó en una sonrisa.
Asintió levemente y dijo con una voz grave y segura:
—Directora Sáez, feliz cumpleaños.
Florencia se quedó como petrificada, con el corazón a mil por hora.
Tardó un buen rato en darse cuenta de que se había quedado pasmada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...