Cuando doña Paulina vivía, le fascinaba coleccionar floreros y joyería.
De tanto verlo, Kiera también terminó interesándose por las subastas.
En la tercera página, una rosa hecha con finos hilos de oro, con rubíes incrustados, le saltó a la vista.
A Kiera se le cortó la respiración. Se le hizo un nudo en la garganta y el pecho se le apretó con una oleada de recuerdos fríos.
“Corazón de Rosa”.
Era el broche favorito de su mamá. Su papá se lo había dado como símbolo de compromiso.
Después del accidente de sus papás, llegaron algunos familiares… y muchas cosas empezaron a desaparecer. Hasta ese broche se esfumó.
Ella tenía ocho años. Solo recordaba que ni siquiera pudieron recuperar los cuerpos completos.
Abrazaba con todas sus fuerzas dos urnas, tratando de mantenerse de pie, mientras aquellos adultos la jaloneaban.
Una tía decía que se la llevaba con ella; un tío insistía en que se iba a su casa. Se la disputaban como si fuera un objeto.
Y no pasó ni medio año cuando esos mismos familiares que se la peleaban empezaron a verla como estorbo, aventándosela unos a otros.
De grande, Kiera aprendió una palabra para eso: quedarse con la herencia.
Lo que querían era el dinero y las cosas, no cargar con una niña.
Se quedó clavada viendo el broche en la revista, con el pecho apretado, como si no pudiera respirar.
Como si volviera a tener ocho años y estuviera viendo cómo dejaban las urnas de sus papás en cualquier parte.
Kiera checó su salida en cuanto pudo. Para evitar el tráfico, rentó una bici y se fue al centro cultural.
Durante esos meses de andar de casa en casa, de lo que sus papás dejaron, ella no recibió nada.
Ese “Corazón de Rosa” tenía que recuperarlo.
No era una antigüedad; solo estaba muy bien hecho, y el rubí valía algo. En teoría, no debería haber quien se fuera a pelear por él a lo loco.
Kiera llegó al centro cultural y pasó el registro.
Cuando el personal confirmó que era la esposa de Enzo, presidente de Grupo Muñoz, no le pidieron depósito.
—Señora Muñoz, el señor Muñoz ya se registró en línea y dejó el depósito. Este es su número de puja.

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