Marisa se dejó caer en los brazos de Rubén, pensando que todo seguiría como de costumbre.
Sin embargo, Rubén no hizo ningún otro movimiento.
Solo la abrazó fuerte por la espalda. Marisa podía sentir el pecho de él presionando su espalda, latiendo sin control.
Con la cara enterrada en la almohada, Marisa arqueó las cejas, confundida.
Pasaron varios segundos y él seguía igual, inmóvil.
No pudo evitar preguntar:
—¿Te dormiste?
Rubén apoyó el rostro en su espalda.
—Todavía no.
¿Entonces por qué… no seguía?
Marisa preguntó con cautela:
—¿Hoy… no vamos a hacerlo?
Le daba pena decirlo tan directo.
En la oscuridad de la noche, creyó escuchar una risa suave de Rubén. Su aliento, cálido y ligero, rozó la espalda de Marisa.
Ella siempre había sido muy sensible ahí.
Rubén lo sabía desde hacía tiempo y, aun así, le gustaba provocarla de esa manera.
—¿La señora Olmo quiere hacerlo?
La cara de Marisa se encendió al instante. Respondió en voz baja:
—No quiero.
Otra risita se escapó detrás de ella.
Rubén acercó la cara a su cuello y murmuró:
—Sí, últimamente tenemos que controlarnos un poco.
Marisa no entendía.
¿Pero por qué tenían que controlarse últimamente?
Sin embargo, no podía decírselo tan directo, así que solo le lanzaba indirectas a Samuel.
—El bebé de Noelia está a punto de nacer. No puedes fallar justo ahora, si algo sale mal, todo nuestro esfuerzo habrá sido en vano.
Samuel contestó sin mucho interés:
—Ya la tienes viviendo en un centro de maternidad carísimo, ahí la cuidan bien. Además, últimamente anda muy ocupada haciéndose pasar por señora rica. ¿Crees que le queda cabeza para otra cosa?
La verdad, Noelia sí tenía la cabeza en otro lado.
Con los años, ya había entendido cómo la familia Loredo la veía.
Poder vivir en un centro de maternidad de un millón de pesos era solo porque la familia valoraba al bebé que llevaba dentro.
Pero una vez que naciera el bebé, los Loredo ya no serían tan generosos con ella.
Por eso, tenía que aprovechar la situación y construir una imagen de mujer adinerada en redes sociales. Si conseguía ser influencer, al menos tendría más independencia económica.
Pero la gente en internet no era fácil de engañar. La mayoría desconfiaba y hasta se burlaba de ella.
[—Es solo un centro de maternidad. Tengo una prima que vive normal, pero como su bebé es el único nieto de la familia, la consienten y la mandaron a un lugar de esos. ¿No será que la influencer también está ahí solo porque el bebé es importante para la familia?]

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...