Al ver la expresión de súplica del chofer, Marisa no tuvo corazón para negarse.
Entre tener que ver ese coche todos los días recordándole cosas tristes y hacer que el chofer perdiera su empleo, Marisa eligió lo primero.
Apretó las llaves del coche y se tragó su malestar.
—Está bien, me quedo con el coche. Ya puedes irte.
El chofer miró a Marisa con profunda gratitud.
—¡Gracias, señora Olmo, gracias!
Marisa movió los labios.
Iba a decirle que ya no la llamara señora Olmo.
Pero se detuvo.
Mirando la espalda del chofer mientras se alejaba, Marisa sonrió con autoironía. Ya no tenía caso recalcarlo.
De todas formas, en unos días, cuando Rubén traiga a su nueva conquista, todos sabrán que ella ya no es la señora Olmo.
Antes de entrar a Jasmine, Marisa calmó sus emociones.
Los sentimientos son sentimientos y el trabajo es trabajo; no se deben mezclar.
Levantando un poco el ánimo, Marisa entró a Jasmine con la cabeza en alto. Al ver al personal de limpieza trabajando, los saludó con una sonrisa:
—¡Buen trabajo a todos! ¡Más tarde les daré un regalo a cada uno!
Los empleados sonrieron de oreja a oreja.
—¡Gracias, señorita Páez!
—De nada. —Marisa se dio la vuelta y caminó hacia la sala de juntas.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...