La enfermera sonrió, con los ojos brillando de complicidad al tomar la bolsa, y bromeó:
—¡Vaya! ¡Esto pesa en lujo, no debe ser nada barato!
Adentro, Rubén contuvo el aliento, esperando a que el murmullo de las voces femeninas se disipara en el pasillo. Solo cuando el eco de los pasos de Marisa se desvaneció, escuchó girar el pomo de la puerta.
Sus ojos se clavaron de inmediato en lo que la enfermera traía en las manos.
La elegante caja era de un sobrio color negro.
Le fascinó.
No porque tuviera predilección por ese color, sino porque lo había elegido Marisa; eso era suficiente para que le pareciera perfecto.
La enfermera leyó con claridad la anticipación febril en la mirada del paciente y ladeó la cabeza, confundida.
—Doctor Olmo, si tanta ilusión le hace, ¿por qué no dejó que la señorita Páez se lo entregara personalmente?
Mientras hablaba, se acercó a la cama y le ofreció la caja.
Fue entonces que Rubén reaccionó. ¿Acaso había sido demasiado evidente?
De inmediato, la tenue sonrisa que asomaba en la comisura de sus labios desapareció, reemplazada por su característica frialdad.
Tomó el regalo con fingida parsimonia y lo dejó descuidadamente sobre la mesa de noche.
—Estoy demasiado cansado. No quiero lidiar con ella ahora —explicó, justificando su negativa a verla.
La enfermera asintió, aunque sin creerle del todo.
—Oh, ya veo. ¿Y no piensa abrir su regalo?
Rubén negó con la cabeza, manteniendo su fachada impenetrable.
—A lo largo de mi vida he recibido todo tipo de cosas, así que un paquete más no me quita el sueño. Lo abriré cuando tenga energía.
El rostro de la enfermera se ensombreció. Forzó una sonrisa educada.
—Muy bien, descanse, doctor. Si necesita algo, ya sabe dónde está el timbre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...