Dante había estado a punto de preguntarle por su situación con Fabio en un par de ocasiones.
Pero las palabras se le quedaban atoradas en la garganta, sin saber cómo abordar el tema.
—Estoy en el hotel con él. Me desmayé por la fiebre y él llamó a un médico. Ya estoy bien —se adelantó Vanesa.
Dante escuchó y dejó escapar un suspiro silencioso.
—Vane, mientras sepas lo que estás haciendo, todo está bien —respondió.
—Lo sé.
—Lo de Giselle ya explotó en los medios —cambió de tema Dante—. Iremos filtrando poco a poco las pruebas de sus crímenes. La opinión pública comenzará a asociar su imagen con el intento de asesinato contra ti y Paz.
—Me parece perfecto —afirmó ella.
—Si Fabio decide intervenir, las cosas podrían complicarse un poco —advirtió él.
Vanesa no estaba segura de eso.
Por la actitud de Fabio, sentía que su relación con Giselle ya no era la misma de antes.
Aunque, por otro lado, tampoco la había abandonado a su suerte.
Y además, estaba lo que él le había revelado sobre Giselle y Santiago.
Vanesa frunció el ceño levemente.
—Por cierto, ¿podrías investigarme algo? —pidió de pronto.
—Dime.
—Santiago no es hijo biológico de Giselle —soltó sin tapujos—. Fabio me lo dijo, lo que significa que él mismo lo investigó. Averigua todo sobre este asunto. En este círculo, la gestación subrogada es un delito grave que puede acabar con su carrera.
La voz de Vanesa era gélida.
No pensaba darle a su enemiga ni la más mínima oportunidad de resurgir.
El asesinato era un crimen, pero eso no significaba que no pudiera usar otras vías para hundirla.
Si la enviaban a prisión de por vida, las posibilidades de supervivencia de Giselle serían casi nulas.
Sin embargo, la noticia tomó a Dante por sorpresa.
—¿Dices que Santiago no es el hijo de Giselle?
—Exacto. —Vanesa le explicó la situación a grandes rasgos.
Dante guardó un largo silencio.
—¿Quieres que usemos esto como el golpe de gracia para que Giselle jamás pueda recuperarse?
—Así es —confirmó ella.

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