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El Karma romance Capítulo 1169

La atmósfera en el laboratorio era densa. Tras el cristal de observación, la familia se aferraba a cada segundo, conteniendo el aliento mientras observaban las dos figuras inmóviles conectadas a aquellas máquinas extrañas. Sus siluetas, apenas iluminadas por el resplandor verdoso de los monitores, permanecían quietas como estatuas.

El silencio pesaba sobre sus hombros mientras los minutos se arrastraban con una lentitud insoportable. En sus rostros se dibujaba la angustia de la espera, sus ojos fijos en los monitores que mostraban los signos vitales de ambos.

Pero la verdadera tormenta se desataba en el interior de aquellas máquinas. Los recuerdos de Arlet irrumpían en la mente de Alexander como una avalancha imparable, cada imagen más vivida que la anterior, cada sensación más intensa que la precedente.

La primera memoria lo golpeó con brutal claridad: el Valle Oriente, un orfanato decrépito de paredes desconchadas y ventanas rotas. Una niña diminuta yacía en el suelo polvoriento, su cuerpo frágil aplastado bajo el peso de una bota inmisericorde.

"Mamá directora, me duele, me duele mucho", los sollozos escapaban de su garganta reseca.

"¡Mocosa insolente! ¿Te atreves a cuestionar a un benefactor? ¿Quieres que te eche a la calle?" La voz de la directora destilaba veneno mientras presionaba con más fuerza.

"Ese señor lastimó a Doble, también a Nina. Yo los vi."

"¿Y qué si lo hizo? Ustedes no son más que huérfanos, nacieron para aguantar."

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