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El Marido que no supo perder romance Capítulo 182

La expresión de Rosendo se suavizó; se inclinó y eligió uno con menos azúcar.

—Rosendo... —Gretel frunció el ceño.

—Pórtate bien, Vale, solo comeremos un poquito, ¿de acuerdo?

Rosendo no la miró, se agachó y le entregó el helado a Valentina con mucha paciencia.

—¡Sí!

La niña sostuvo su helado de fresa, con los ojos brillando de emoción.

Al ver esto, Gretel no pudo seguir negándose y guardó silencio.

Sin embargo, al segundo siguiente, la niña hizo un puchero y soltó un comentario inesperado:

—Qué lástima.

—Tío Sendo no puede sel el papá de Vale —dijo Valentina, sosteniendo el helado con tono de lamento—. Polque eres el papá de Thiago.

El ambiente se volvió tenso por un instante. Antes de que Rosendo o Gretel pudieran reaccionar, la pequeña agregó:

—Cleo que el tío Nedón es más adecuado pala sel mi papá, él nos tlata muy bien a mami y a mí, siemple me tlae muchos juguetes y comida lica.

La mano de Rosendo se paralizó.

Su expresión no cambió, pero sus ojos se oscurecieron y, al poner el resto de las cosas en el carrito, lo hizo con un poco más de fuerza que de costumbre.

Gretel se puso en cuclillas, le pellizcó suavemente la mejilla a la niña y le advirtió:

—Vale, te he dicho muchas veces que no debes decir esas cosas.

Hizo una pausa, se puso de pie y, sin mirar a Rosendo, añadió:

—Nerón y yo solo somos amigos.

Rosendo relajó el ceño y también aflojó el agarre sobre el manubrio del carrito.

—Mmm, vamos a pagar. —Como de costumbre, empujó el carrito hacia adelante, aunque redujo un poco el ritmo de sus pasos.

Gretel, aunque dudó un momento, tomó a Vale de la mano y lo siguió, manteniendo un poco de distancia.

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