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ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 139

Al reconocer a la recién llegada, la expresión de Julia se tornó gélida.

"Lucía Lara, ¿vienes a armar otro escándalo? ¿No te bastó con la lección de la otra vez?"

Lucía Lara era dueña de una tienda rival en la calle de enfrente. Llevaba tiempo carcomida por la envidia ante el éxito del Salón de Seda y siempre buscaba problemas. La última vez, el hermano de Lucía había acosado a Julia al salir del trabajo. Lejos de dejarse intimidar, Julia lo denunció y lo mandó directo a los separos.

Al negarse a retirar la denuncia, Lucía le declaró la guerra. Desde entonces, no paraba de ir a provocarla y de inventar chismes para arruinar su reputación.

"¡Si no fuera por ti, mi hermano no estaría en la cárcel!", gritó Lucía con veneno en la voz. "¡Esto no se va a quedar así!"

Julia la miró con desprecio. "¿Qué es lo que quieres?"

"¡Que saques a mi hermano de ahí y me pagues medio millón por los daños morales!", exigió con total descaro.

"Sigue soñando", se burló Julia.

La actitud de Julia hizo estallar a Lucía. Miró a las clientas adineradas y alzó la voz para espantarlas: "¡Señoras, la tienda está cerrada! ¡Váyanse de aquí!"

Era evidente que venía a sabotear el negocio.

Felisa se acercó con calma. "Julia, ¿qué está pasando?"

Julia le resumió la situación rápidamente.

"¿Tú eres la dueña?", Lucía no podía creerlo. Pensaba que si su hermano lograba enamorar a Julia, podrían quedarse con el Salón de Seda. ¡No tenía idea de que había una verdadera dueña detrás!

"¿Algún problema con eso?"

"Pues si eres la dueña, controla a tus empleadas. ¡Esta descarada se la pasa vistiéndose de forma provocativa para coquetear con mi hermano y luego se hace la víctima para meterlo a la cárcel!", escupió Lucía con desdén. "¡Seguro en este Salón de Seda no venden vestidos, sino que enseñan a las mujeres a ser unas cualquiera! ¡Si no me das lo que pido, le diré a todo el mundo la clase de mujerzuelas que trabajan aquí!"

Aquellas palabras colmaron la paciencia de Julia, quien dio un paso al frente y le cruzó la cara de una bofetada.

"¡Lucía Lara, ya me tienes harta!"

Ambas se trenzaron a golpes, armando un caos en la tienda. Sin embargo, Lucía no fue rival para Julia y terminó acorralada. Mientras intentaba protegerse, Lucía les gritó a los dos hombres que la acompañaban.

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