Entrar Via

ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA romance Capítulo 23

Al mediodía, Felisa bajó a comer.

"¡Felisa!".

Una vocecita alegre resonó. Una pequeña figura corrió rápidamente hacia ella. Felisa abrió los brazos con una sonrisa, se agachó un poco y lo atrapó firmemente.

Levantó a Sebastián Valenzuela con facilidad y lo sopesó, su voz suave y cálida. "Sebas ha crecido mucho, ¡y pesa más!".

Cuando se fue de la casa de los Valenzuela hace tres años, Sebas apenas le llegaba a las rodillas, pero ahora ya casi le llegaba a la cintura.

"Felisa, ¿dónde estuviste todos estos años? ¿Por qué no me llamaste? Te extrañé mucho".

Sebastián rodeó su cuello. Su carita infantil aún tenía rastros de gordura de bebé, y sus ojos oscuros y brillantes la miraban con una terquedad inocente. Aunque eran medios hermanos, él siempre había dependido mucho de ella, y su cariño era genuino.

Este niño era la segunda persona en esa casa, después de su padre, que le mostraba un afecto sincero.

Acarició su cabeza con suavidad. "Yo también te extrañé, Sebas. Pero ya estoy aquí".

"¿Te vas a volver a ir?".

"No, ya no me voy".

"¿De verdad? ¿Eso significa que podré verte todos los días?".

"Así es".

"¡Qué bien!".

La alegría de Sebastián era evidente; su pequeño cuerpo se mecía en los brazos de Felisa.

Lorena y Bianca bajaban por las escaleras justo en ese momento y presenciaron la conmovedora escena entre los hermanos.

"Sebas, bájate. No vayas a cansar a tu hermana".

El tono de Lorena era suave, y su rostro reflejaba el amor por su hijo menor.

Felisa encogió ligeramente los dedos a los costados, entendiendo el mensaje oculto.

Lorena le estaba diciendo que los verdaderos hermanos de sangre, los de madre y padre, no podían ser reemplazados por nadie.

El resentimiento de Lorena tenía raíces muy profundas, pero lo escondía a la perfección bajo esa fachada de madre elegante y considerada. Cualquiera que la viera alabaría su decencia como la señora de los Valenzuela.

Durante la comida, Ricardo le sirvió una generosa porción de carne a Felisa.

"Gracias, papá".

"Tengo algo que anunciar. A partir de hoy, Felisa asumirá el cargo de vicepresidenta del grupo, encargándose de las operaciones principales. Bianca, has trabajado duro estos últimos dos años, así que ascenderás a directora de proyectos. A partir de ahora trabajarás con tu hermana; aprende todo lo que puedas de ella".

"¡Papá!" La voz de Bianca se alzó, llena de incredulidad. "Acaba de volver y ni siquiera conoce la situación de la empresa. ¿Por qué va a ser vicepresidenta directamente? ¡Yo llevo dos años trabajando en la empresa y solo me subes a directora de proyectos!".

"Cuando Felisa terminó sus estudios, ya tenía una maestría en negocios de una universidad de prestigio. Tú te graduaste de una universidad de quinta y apenas lograste manejar proyectos sola tras dos años en la empresa. ¿Cómo piensas compararte con ella?".

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ÉL ME QUERÍA SUMISA, NO REINA