Capítulo 268 El auto que llevaba a Althea avanzaba a toda velocidad por la avenida, pegado a la ambulancia que iba adelante. No despegaba la mirada de las luces intermitentes y se retorcía las manos sobre el regazo en un intento desesperado por aliviar la angustia que la carcomía, aunque era inútil. Se le nublaba la mirada con lágrimas que no lograba contener. A su lado, un empleado del hotel intentaba calmarla, sin éxito.
-¿No podemos ir más rápido? -Se le quebró la voz mientras se secaba las mejillas. La mirada nunca se apartó de la ambulancia.
-Ya casi llegamos, señora -la tranquilizó el empleado con suavidad. Si los papeles se hubieran invertido, si fuera su hijo el que estuviera ahí herido, él probablemente también estaría gritando.
-Dios mío... Josh... -Althea se cubrió la cara con las manos-. ¿Y si él...? Todo es culpa mía. Nunca debí dejarlo ir.
-Por favor, trate de calmarse, señora. Estoy seguro de que Josh es fuerte. La ambulancia se dirige al mejor hospital de Aethelis. Los médicos lo van a atender muy bien -dijo el empleado, midiendo cada palabra.
Althea negó con la cabeza.
-¡Es apenas un niño! ¿Lo viste? ¿Viste cómo estaba? ¡Por Dios, debe estar sufriendo muchísimo! ¿Cómo esperas que esté tranquila?
El empleado no dijo nada, solo le puso una mano tentativa y reconfortante en el brazo. No podía culparla. El pánico la había consumido; su miedo era demasiado crudo, demasiado abrumador.
El celular volvió a sonar. El nombre de Chase apareció en la pantalla. Se había olvidado de que había dejado su llamada en espera. Althea tomó el celular y contestó.
-Perdóname -balbuceó entre sollozos.
-Ya me enteré. Voy en camino al hospital.
-B-bueno. -Althea trató de regular la respiración -. Pero apúrate, Chase, por favor. Tengo... tengo mucho miedo.
-Lo haré -Chase sonaba sereno, firme-. Llegaré lo más rápido posible. No tengas miedo, sé que Josh es fuerte. Solo aguanta un poco más, ¿sí?
El pecho le dolía y se llevó una mano temblorosa al corazón.
-¡Si tan solo no lo hubiera dejado salir... si hubiera sido más estricta con él, nada de esto habría pasado!
-¡Deja de culparte! -El tono de Chase fue firme, cortando su espiral-. Esto no es culpa tuya, mi amor. ¿Me escuchas? ¡Nada de esto es culpa tuya!
-¿Vuelves esta tarde? -La voz grave de Daniel sonó por la linea, firme y directa.
-Todavía no. Yo... Josh tuvo un accidente. Está en estado crítico.
Cayó un silencio entre ellos hasta que...
-¿Cómo pudo pasar esto, Chase? -contestó Riana Miller, con la voz temblorosa. Chase se dio cuenta de que su madre estaba aturdida con la noticia que les acababa de dar.
-No puedo dar más detalles, mamá. Voy en camino al hospital.
-Está bien -interrumpió Daniel-. Asegúrate de que Josh reciba la mejor atención. Tu madre y yo nos vamos para Aethelis. Mientras yo no esté en la oficina, Chris, te encargas de algunos asuntos en el Grupo TnC. Si surge algo urgente y necesitas tomar decisiones, confío en tu criterio. Eres un adulto y eres responsable.
-Sí, papá -respondió Chris con seguridad-. Yo me encargo de los asuntos de la empresa. No te preocupes por eso, concéntrate en Josh. Tú también, Chase. Trata de mantener la calma.
Contrólate.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...