Capítulo 270 Mantuvo la mirada clavada en las puertas de urgencias que acababan de cerrarse. Los sollozos volvieron a brotarle y las rodillas le temblaron, hasta que un empleado del hotel la sostuvo por los hombros.
-Señora, por favor espere en la sala. Harán todo lo que esté en sus manos.
Antes de que pudiera siquiera secarse las lágrimas, una segunda ambulancia frenó con un chirrido. Sacaron a Beni en camilla, su corpulenta figura ahora inquietantemente inerte. Tenía el cuerpo cubierto de heridas, la sangre se filtraba por los vendajes puestos de prisa. Un tubo de oxígeno le presionaba la cara.
-¡Paciente adulto, traumatismo grave, posible hemorragia interna! -gritó un paramédico mientras empujaban la camilla hacia otra sala de urgencias.
Althea se llevó una mano temblorosa a la boca У abrió los ojos con horror.
-¡Beni! ¡Dios mío!
El pasillo estalló en un caos de pasos atropellados, ruedas de camillas traqueteando y monitores que pitaban a destiempo. El olor del antiséptico se mezclaba con el aroma metálico de la sangre y saturaba el aire.
Althea se desplomó sobre una silla de la sala de espera, con la cara grisácea. Las manos frías aferraban el teléfono como si fuera lo único que la mantenía a flote. Cada segundo se alargaba como una eternidad; cada chirrido de las puertas de urgencias le hacía levantar la cabeza de golpe, con el corazón descontrolado.
-¿Por qué tardan tanto? ¿Cómo está Josh? ¿Qué le está pasando? -murmuraba una y otra vez.
Intentaba mantener la calma, pero la realidad frentea ella era despiadada.
Si tan solo pudiera ocupar el lugar de Josh ahí adentro, cargar con las heridas, con el dolor, para que él no tuviera que hacerlo.
-¡Dios mío! Por favor, salva a mi hijo... y a Beni, también.
-Estoy seguro de que su hijo va a estar bien. -El empleado del hotel volvió a hablar, esta vez con un tono más esperanzador-. Resista un poco más, señora Althea.
Momentos después llegó Chase, sin aliento, con la cara delatando el pánico que lo recorría. Se apresuró hasta Althea, que seguía sollozando en el pasillo.
-¡Althea! -Chase se agachó frente a ella y le tomó las manos con fuerza-. Aquí estoy. -Cerró los ojos un instante y luego volvió a mirarla a los ojos-. Yo también quiero que Josh esté bien. Recé todo el camino hasta acá, le rogué a Dios que esta vez me escuchara.
Althea asintió apenas, aunque las lágrimas le seguían cayendo. Sus miradas se cruzaron y la voz le salió en un susurro quebrado de desesperación.
-¡Es mi culpa! Si tan solo no hubiera aceptado tan fácil lo que él quería, si hubiera sido más estricta y le hubiera prohibido a Josh salir... si lo hubiera protegido mejor... jesto nunca habría pasado!

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