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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 350

Capítulo 350

El restaurante de lujo se alzaba en un despliegue de altos muros de cristal, y su cálida luz dorada se reflejaba en los candelabros de cristal. Un mesero de corbata negra hizo una reverencia cortés cuando Selena entró con Eli a su lado. Eli observó el lujoso interior con los ojos muy abiertos, como si nunca hubiera visto algo tan asombroso.

-Mamá... ¿de verdad vamos a ver a la abuelita aquí? -preguntó en voz baja.

Todavía le resultaba incómodo llamar abuelita a aquella mujer que había conocido el día anterior.

Pero su madre insistía en que debía hacerlo, después de todo, esa mujer era su abuela. Era normal que la llamara así.

Aun así... ¿era de verdad su abuela?

A Eli le quedaba una duda incómoda. El recibimiento de la familia no fue nada parecido a lo que se había imaginado. ¿Tal vez el momento que eligieron esa noche no era el indicado? No estaba segura.

-Sí, cariño. -La sonrisa luminosa de Selena regresó mientras le pasaba un brazo por encima y se inclinaba para susurrarle-: Las familias como la de tu padre suelen reunirse en lugares así: para clientes, parientes, asuntos de negocios. Ese es el mundo en el que viven. Y por eso tú tienes que saber cómo comportarte cuando estés con ellos.

Eli solo asintió.

-¿Te gusta este lugar? -preguntó Selena.

Asintió otra vez y bajó la voz hasta un murmullo.

-Es increíble, mamá. Lugares así solo los he visto en las películas.

Selena le dedicó una sonrisa cómplice y se pasó la mano por el cabello, como queriendo demostrar que ese tipo de lujo era algo cotidiano para ella.

-Por supuesto -murmuró-. Tú perteneces a lugares así, Eli. Tu padre es Chase Miller. Ambientes como este deberían resultarte familiares.

Eli alzó la mirada hacia ella, todavía sin terminar de entender, pero con un orgullo innegable.

-¿Crees... que de verdad me van a aceptar?

-No dudes de tu madre -dijo Selena, con la mirada fija y aguda-. Haré lo que sea necesario para asegurarme de que así sea. No estoy cometiendo ningún crimen por decir la verdad: eres parte de la familia Miller. No solo esa mujer.

Eli no pudo disimular la confusión.

-¿Te refieres... a la señora Althea?

-Sí -respondió Selena con sequedad-. Mereces los mismos derechos en esta familia. Sobre todo el reconocimiento público. Tú también eres hija suya, no solo de ella.

Eli no supo qué responder.

-Entiendes por qué estoy luchando, ¿verdad? - insistió Selena con suavidad-. Algún día verás por qué insisto en que te reconozcan en la familia Miller, cariño. Y cuando llegue ese día, me lo agradecerás.

Al otro lado del restaurante, la familia Miller ya estaba esperando. Riana y Nathan estaban sentados uno al lado del otro, con una postura cortés pero tensa, sobre todo Riana. No había podido pegar un ojo por culpa de esto. Su mente daba vueltas a la misma pregunta: ¿su hijo había dejado embarazada a una mujer sin que ella se enterara?

Mientras tanto, Chris estaba sentado junto a su padre, con la vista clavada en los reportes que había logrado reunir, la mayoría sobre Selena. Aún no tenía el panorama completo, pero al menos había dado con un rastro desde sus años de universidad en Beverly Hills.

-Gracias por venir -dijo Riana con suavidad, manteniendo las formas.

Selena se limitó a asentir.

-Claro que vine. Ya era hora de que habláramos abiertamente.

Eli se quedó cerca de su madre, mirando de una cara a otra y absorbiéndolo todo. Nathan rompió la tensión.

-Sentémonos primero. Podemos hablar cuando todos estemos acomodados.

Selena tormó asiento sin vacilar.

-Está bien. Pero, sinceramente, esta conversación debió haberse dado hace años.

A su lado, Eli se sentó con incomodidad, muy consciente de todas las miradas puestas en ella, especialmente la de la mujer a quien se suponía debía llamar abuelita. Las palabras se le atoraron en la garganta, así que solo logró sonreír con timidez y asentir con cortesía.

Chris se aclaró la garganta y se centró en Selena. No tenía intención de dejar que esto se alargara más.

-Quiero que hables claro, Selena. ¿Quién eres exactamente, y qué intentas ganar trayendo esta historia increíble a nuestra familia?

La sonrisa elegante de Selena se acentuó, demasiado calmada, demasiado controlada.

-Chris, si ni siquiera te acuerdas de quién soy... eso duele, ¿sabes? -Se reclinó con elegancia en la silla -. Yo era cercana a Chase. Muy cercana. Y después de las fotos que les mostré, ¿sigues sin acordarte de mí?

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