No había ningún vínculo biológico entre Eli y Chase. Riana suspiró despacio. La tensión que la agobiaba desde hacía días por fin cedió, aunque solo un poco. Antes de que pudiera apagar la pantalla, apareció otra notificación.
Detuvieron a Selena Ward.
Además, a Noel también se lo habían llevado a interrogar poco después de entregar los documentos originales de la prueba de ADN. Su declaración ahora contaba con más pruebas que confirmaban la autenticidad de los resultados.
Riana se quedó mirando la pantalla un largo rato. Así que a esto se refería Cale. ¿Por eso su hijo había insistido en que nadie de la familia, y menos los niños, viera las noticias?
Alzó la mirada hacia la sala de estar.
Josh seguía concentrado en su clase. Grace tenía la manita levantada frente a la pantalla, ansiosa por responder. Eli seguía practicando con seriedad, atenta a las indicaciones de Althea, que estaba de pie a su lado.
No tenían idea de lo que pasaba afuera. Y por ahora, no necesitaban saberlo. Pero…
¿Cómo iba a manejar lo que vendría después, si seguían saliendo noticias minuto a minuto? Riana se levantó despacio.
—Althea —la llamó.
Althea se volvió.
—¿Sí, mamá?
—¿Podrías venir al estudio un momento?
Habló con calma, pero Althea captó enseguida la seriedad de su voz. Miró a Eli.
—Empieza la canción otra vez desde el principio. Concéntrate en la respiración.
—Está bien.
Antes de seguir a Riana, Althea le pidió a una de las empleadas que estuviera pendiente de los niños. Luego acompañó a Riana hasta el pequeño estudio contiguo a la sala de estar. La puerta se cerró a sus espaldas.
—Siéntate —dijo Riana, señalando la silla.
—Pero, mamá… —Althea la miró, confundida—, ¿qué pasa?
En lugar de responder, Riana le tendió el celular. Pasaron unos segundos mientras Althea leía en silencio lo que aparecía en la pantalla. Apenas cambió de expresión, pero poco a poco se le endureció el gesto.
—Así que… ¿por eso no nos avisaron de los resultados de la prueba?
—Creo que todo es parte de un plan para atrapar a todos los implicados —respondió Riana en voz baja.
—Y todo empieza hoy —dijo Althea entre dientes.
Riana asintió. Althea respiró hondo.
—¿Qué crees que deberíamos hacer con los niños?
—No lo sé. —Riana exhaló despacio, inquieta y vacilante—. Por ahora… creo que es mejor dejar las cosas como están.

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