Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 500

Capítulo 500

El silencio volvió a llenar la habitación. Eli agachó más la cabeza. Quería desaparecer. No quería seguir escuchando esa conversación. No tenía calidez ni bondad, solo tensión y una presión asfixiante.

Selena se echó hacia atrás en la silla.

—Bien. Quizá debí presentarme ante Chase en ese entonces, ya embarazada, para que me creyeran. Para que creyeran que Chase y yo compartimos momentos felices y que Chase prometió darnos una vida digna, sobre todo a su hija.

—¿Alguna promesa de mi hijo quedó por escrito en un documento oficial? —Nathan se llevó ambas manos a la cara—. Porque las promesas de un hombre suelen desvanecerse con el tiempo. Tú lo entiendes, seguro.

Selena se quedó sin palabras un momento. Pero no sería Selena si se rendía tan fácil. Tenía frente a ella lo que tanto había esperado. Estaba segura de que ella y Eli entrarían a la casa de los Miller, y su plan seguiría adelante.

—Si hablamos de justicia —dijo Selena al fin—, seamos sinceros.

Se volvió hacia Riana.

—¿Y Althea?

Riana levantó la cabeza. Miraba con dureza, pero se contenía.

—¿Qué quiere decir?

—Althea Callister ya no es nada para la familia Miller, ¿o sí? —insistió Selena—. ¿No volvió a casarse con su exesposo? ¿Tengo razón? — Sonrió con desprecio—. Y sin embargo, su hijo, Josh, recibe toda la atención. Lo llaman el primer nieto y lo crían con el cariño de esta familia. No es más que el hijastro de Chase Miller. ¿Por qué recibe tanto cariño? En cambio, Eli...

Eli se mordió los labios. Escuchar el nombre de Josh le dolió.

—¿Por qué Eli no recibe los mismos derechos?

—exigió Selena—. ¿Es porque yo soy su madre?

Nathan suspiró largo, no por cansancio, sino por decepción ante el rumbo que había tomado la

conversación. Y... si no se equivocaba sobre hacia dónde la llevaba Selena, esa mujer quería algo más que entrar en la casa de su familia.

Buscaba otra cosa. ¿Sería posible que...?

—Chase reconoció a Josh en vida —dijo Nathan con firmeza—. Desde el momento en que Josh nació, Chase estuvo a su lado. Lo reconoció abiertamente como su hijo. Aunque Josh no fuera suyo de sangre, aunque por sus venas no corriera nuestra sangre, Chase lo consideró su primer hijo. Se hizo responsable de él y lo reconoció ante nosotros sin esconderlo.

Riana añadió, serena pero fría: —Si Josh, que ni siquiera era hijo biológico de Chase, fue tan querido por mi hijo, piensa esto.

Si Chase hubiera sabido que quedaste embarazada, sola y necesitándolo a tu lado...

¿qué crees que habría hecho Chase?

Selena apretó la mandíbula, incapaz de responder.

—Estoy segura de que Chase te habría buscado, como fuera —continuó Riana—. Si lo hubiera sabido. Si te hubiera prometido una vida feliz a ti y a Eli. Pero no lo hizo. Como madre, es natural

que siga dudando de la veracidad de tu relación.

—Eli es hija de Chase Miller, señora Riana — dijo Selena, recalcando cada palabra—. ¿Tengo que presentar aquí la prueba de ADN otra vez?

Riana negó sin dudar.

—Puedo verla donde sea. Tú la difundiste por todas partes. Y una cosa más, a Josh jamás lo han usado como moneda de cambio.

—Eli —la llamó con suavidad.

—¿Sí, abuelito? —Eli levantó la cara para mirar a Nathan. Intentó regalarle su mejor sonrisa.

—Quiero que sepas algo. Pase lo que pase con esta conversación, nada de esto es culpa tuya.

A Eli le costó tragar saliva; tenía los ojos vidriosos.

—Yo... no quiero que nadie pelee por mi culpa — susurró.

Riana extendió la mano y la apoyó sobre la de Eli. La niña se sobresaltó un instante, pero se calmó al percibir la serenidad del gesto.

—Lo sabemos.

Selena observaba la escena con la mandíbula apretada. Nathan se volvió de nuevo hacia Selena.

—¿Estás segura de que eso es todo lo que quieres de nosotros?

La mujer volvió a mirar a Nathan y le sostuvo la mirada con firmeza.

—Sí. Es todo lo que quiero.

Nathan miró un instante a Riana, pidiéndole consentimiento en silencio. Ella asintió.

—Mientras aclaramos los hechos que presentaste en redes sociales —continuó Nathan—, no quiero cámaras ni cobertura mediática sin el consentimiento de ambas partes. Y hasta entonces, no arrastres a Eli al campo de batalla que tú misma creaste. Si Eli es hija de Chase Miller, es mi nieta. No la descuides. 1

—Por supuesto. —Selena sonrió de oreja a oreja, satisfecha con la decisión que Nathan acababa de tomar—. En ese caso... ¿cuándo podemos mudarnos a su casa?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Mes Que Fuimos Verdad