¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
Cada golpe en la puerta del departamento retumbaba como un martillazo en el pecho de Naomi. Sostenía el celular contra la oreja con las manos temblorosas, a la espera de que se conectara la llamada. Pero antes de que alguien contestara, escuchó que forzaban la cerradura desde afuera. Las bisagras de la puerta rechinaron con fuerza.
—¡Naomi! ¡Abre la puerta!
—¡Ya le llamé a la policía! —gritó ella, aunque se le quebró la voz y hasta ella sabía que la amenaza no resultaba creíble.
Desde afuera llegó una risa áspera.
—Entonces diles que te recojan.
Al segundo siguiente, la puerta recibió un empujón violento y se abrió hasta la mitad. La cadena de seguridad resistió un instante antes de romperse con un chasquido metálico seco.
Naomi gritó y retrocedió. Tres hombres irrumpieron en el departamento. Eran corpulentos, de facciones toscas, con una mirada que dejaba al descubierto sus intenciones.
—¡Fuera de aquí! —Naomi agarró el pequeño florero de la mesa y se lo lanzó con todas sus fuerzas. Golpeó a uno de los hombres en el hombro y el florero se hizo añicos.
—¡Perra! —gruñó él.
Naomi corrió hacia la cocina, pero alguien fue más rápido. Una mano la sujetó del brazo por detrás y unos dedos se le cerraron con fuerza alrededor de la muñeca. Ella gritó y lanzó patadas desesperadas.
—¡Suéltenme! ¡Suéltenme!
—¡Deja de moverte! —ladró otro mientras la sujetaba por el hombro.
Naomi mordió con fuerza la mano que intentaba taparle la boca. El hombre soltó una maldición y retrocedió por el dolor. Ella se lanzó hacia la puerta, pero otra mano le tiró del cabello con tanta violencia que su cuerpo se sacudió hacia atrás.
Los ojos se le llenaron de lágrimas por el dolor. Dolía. Dios, dolía muchísimo.
—¡Suéltenme! ¡Malditos! ¡Suéltenme!
—El jefe quiere hablar contigo —dijo el más grande de los hombres. Su tono era amenazante mientras la mantenía inmovilizada y controlaba cada uno de sus movimientos frenéticos.
—¡No conozco a su jefe! —gritó Naomi, histérica—. ¡Fuera de mi casa!
—Qué lástima —dijo él con frialdad—. Nuestro jefe sí te conoce.
—Sabía que iban a volver —dijo Vincent sin alterarse.
El hombre que sujetaba a Naomi chasqueó la lengua.
—Hazte a un lado. Este asunto no te incumbe.
—No —dijo Vincent, y dio un paso al frente—. Ahora me incumbe a mí.
Naomi hizo un esfuerzo por levantar la cabeza.
—Señor Vincent... —Su voz salió débil y quebrada.
Uno de los matones empujó a Naomi hacia su compañero y se lanzó al ataque. Lanzó el puño, pero el hombre a la izquierda de Vincent lo bloqueó y respondió con un puñetazo demoledor en la mandíbula. El impacto resonó en el estrecho vestíbulo.
La pelea comenzó.
Dos de los hombres de Vincent reaccionaron casi al mismo tiempo. Uno estrelló a un atacante contra el piso. Otro le torció el brazo a uno de los atacantes hasta arrancarle un grito que retumbó en la sala. Una silla de espera patinó por las baldosas cuando un cuerpo pesado chocó contra ella.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...