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El Precio del Desprecio: Dulce Venganza romance Capítulo 191

Santino quedó pasmado al ver a Valentina, sus ojos brillaron con intensidad. —¿De dónde salió esta preciosidad?

Aitana, aterrada, se escondió detrás de ella. —Es mi compañera de clase. Santino, por favor, ambas somos estudiantes, no hacemos ese tipo de cosas, déjanos ir.

—¡Mejor que sean estudiantes, me encantan las universitarias! —Exclamó él mirando a Valentina con deseo. —Ya que son compañeras, esta noche me atenderán juntas.

Volviéndose hacia sus guardaespaldas, ordenó: —Llévenselas.

Valentina, miró con frialdad a Santino. —¡Secuestrar mujeres a plena luz del día es un delito!

—¿Delito? ¡Ja, ja, ja! —Santino rio con arrogancia. —Soy alguien importante en Nueva Celestia, tanto que me siento en la misma mesa que el señor Figueroa, el hombre más rico de la ciudad. ¿Y me vienes a hablar de delitos?

Mateo Figueroa, el magnate de Nueva Celestia. Valentina llevaba varios días sin contactar con él, era cierto que controlaba toda la ciudad a su antojo.

—¡¿Qué están esperando?! ¡Agárrenlas de una vez! —Ordenó Santino, impaciente.

Los guardaespaldas se acercaron mientras Aitana se aferraba a Valentina. —¿Qué vamos a hacer?

Justo cuando iban a atrapar a Valentina, ella exclamó con autoridad: —¡Atrevidos!

Mirando a Santino, continuó: —Atrévase a tocarnos. ¿Acaso sabe quién soy?

La imponente presencia de Valentina hizo dudar a Santino. —¿Quién eres?

Ella pronunció cada palabra con firmeza. —¡Soy la esposa de Mateo Figueroa! ¡Soy la señora Figueroa!

—¿Qué? ¿La señora Figueroa? —Santino abrió los ojos, estupefacto.

Mateo levantó la mirada hacia él con frialdad. —Señor Echeverría, buenas noches.

—Señor Figueroa, disculpe la molestia, pero aquí hay una estudiante. ¿La conoce usted? —Preguntó Santino señalando a Valentina.

Valentina alzó la mirada y se encontró con los ojos gélidos y profundos de Mateo sobre ella. Todos los empresarios también voltearon a verla.

Los delgados dedos de Valentina se crisparon. Había intentado usar el nombre de Mateo para escapar, sin imaginar que él aparecería. Después de abofetearlo aquella noche en el hospital, su relación había quedado rota.

¿Qué respondería cuando Santino le preguntara si la conocía?

Valentina se sintió incómoda y avergonzada.

La cara de Mateo permaneció impasible mientras respondía con voz profunda y magnética. —No la conozco.

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