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El Valiente Renacer de una Madre Soltera romance Capítulo 935

La familia Castillo poseía una enorme fortuna y un imperio empresarial. ¿Cómo era posible que él solo le ordenara un simple postre para una merienda? Quedaba claro que Alfonso no sentía ningún interés por ella y que solo quería despachar el asunto lo más rápido posible.

Ella se mordió el labio. La emoción y el nerviosismo que sentía al haberlo conocido se transformaron en desconcierto y duda.

Cuando la señora Castillo la buscó, le aseguró con total confianza que ella era diferente a las demás señoritas de la alta sociedad. Pero... ¿no estaba siendo rechazada de todos modos?

Volvió a morderse el labio y, sin darse cuenta, una chispa de tristeza asomó en sus ojos.

—Valeria Montes, ¿verdad?

Aprovechando la espera, Alfonso le dirigió una mirada lenta. Sus ojos eran fríos e inexpresivos, como si estuviera observando una piedra, sin mostrar el más mínimo atisbo de emoción.

Valeria bajó la mirada, apagada, y asintió con un leve sonido afirmativo.

Alfonso cruzó los brazos sobre el pecho. Un gesto tan simple en él destilaba elegancia y un aura imponente que dejaba a cualquiera sin aliento.

—Te invito a esta merienda y damos por terminada esta absurda cita a ciegas.

Ya que era una cita a ciegas, era obvio que habría mujeres que no le gustarían. Aunque no tuviera que recurrir a artimañas para arruinar el encuentro como antes, lo normal era que nadie se atreviera a contrariar sus deseos.

Especialmente esta joven que parecía tan dócil.

Alfonso relajó el ceño, sintiéndose completamente tranquilo.

—Joven Castillo, provengo de una buena familia, no necesito que me pague un café y un postre.

Valeria apretó los puños, visiblemente indignada.

Alfonso levantó la vista, un tanto sorprendido.

No esperaba que alguien con un exterior tan sumiso resultara ser más terca que las otras candidatas. Había asumido que sería fácil lidiar con ella.

Sin embargo, Alfonso nunca tenía mucha paciencia para los extraños.

—¿Ah, sí? Entonces transfiéreme tu parte.

Tomó su celular y le mostró el código QR directamente en la cara.

El rostro de Valeria palideció y sus ojos se abrieron desmesuradamente.

¿Era esto una broma?

Ella no quería que su encuentro terminara tan rápido, ¡¿y él le estaba cobrando su parte?!

Capítulo 935 1

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