~Scarlett~
—¿Y entonces qué fue lo que le quitó a tu mamá? —preguntó Lucas.
—Pues...
Lucas me miró fijamente.
—¿No sabes qué es?
No. No lo sé . Nunca llegué a concretar el 'trato' con Sebastián, y al final, lo único que logré fue enterarme de que Jack Fuller se había llevado algo de mi mamá.
Maldito idiota.
—¿Entonces qué diferencia hay si vas tu o voy yo? —se rio Lucas — ¿Cómo pensabas buscar algo que no sabes qué es?
—Bueno...
—Ya, no digas más —dijo Lucas, dándose cuenta de que yo no sabía que decir— No voy a dejar que una mujer embarazada se trepe al balcón del segundo piso sin tener al menos una razón.
—Pero sé que puede ser de él y que no...
—Te voy a mostrar el estudio por videollamada —dijo él, saliendo con una excusa decente.
—Si me descubren con las manos en la masa, solo sería una hija curioseando la oficina de su papá adoptivo, pero si te atrapan a ti...
—No me van a atrapar —aseguró sin dudar.
Y así cerramos la discusión.
No necesitábamos policías. No podíamos probar ningún delito en lo que hacía Jack Fuller. Pero una historia sucia sobre un hombre rico y poderoso del pueblo… eso sí podía hacerle daño. Podía desarmarlo, capa por capa, como si fueran termitas devorando madera.
—¿Ves algo raro?—le pregunté. Lucas ya había probado la lista de posibles contraseñas que le di, y ahora me mostraba la habitación a través de la cámara en su bolsillo.
Tenía que admitir que Adrián tenía razón: era ridículo pensar que una niña de diez años pudiera haber adivinado la clave de una caja fuerte tan importante con solo la fecha de cumpleaños de su madre adoptiva.
—No veo muy bien... —murmuré, entrecerrando los ojos frente a la imagen borrosa. Yo no había entrado tantas veces como para reconocer todo lo que tenía. Solo había estado ahí un par de horas, hace una semana. Tomé algunas fotos, pero eso no era suficiente.
—Tal vez...
—¡Shh! —hizo de repente Lucas. No escuché nada al principio, pero un segundo después lo vi moverse como un gato, escondiéndose en un rincón oscuro al lado de la estantería. Entonces se abrió la puerta.
—¡Sácalo de ahí! —escuché el grito de Ava por mi celular.

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