~Scarlett~
—¿Estás segura de que no quieres que todo esto les explote en la cara de los Fuller? —dijo Lucas mientras lanzaba y atrapaba la caja del collar— Es tu última oportunidad.
Me mordí los labios, y al final respondí:
—No, y estoy segura.
—¿Escuchaste eso? —preguntó Lucas mientras sacaba su teléfono.
¡¿Qué...?! Corrí hacia él, pero antes de que pudiera decir algo, giró su celular y en la pantalla apareció la cara de Adrián.
—Es mi jefe —dijo Lucas sonriendo y lo mire mal mientras cogía su teléfono. No estaba en contra de que Adrián se involucrara, pero no me gustaba que lo hiciera de esta manera, y mucho menos ahora que anda coqueteándole a Aurora.
—Solo lo llamé para saber cómo estabas. Perdón —dijo Adrián al darse cuenta de que me molestaba— No estoy vigilándote, te lo juro.
—Supongo que podría usar el consejo de un amigo... —No me podía enojar con ese hombre tan astuto y escurridizo— Pero... yo ya tomé una decisión.
—Pues esta es la forma más rápida de conseguir un resultado. Conozco un abogado muy bueno, tal vez podríamos escuchar su opinión.
—¿Tengo que decidir ya? —dije aun dudando y volteé a mirar la caja del collar.
Adrián, en silencio, me miró un momento.
Si decidía que la ley se hiciera cargo, entonces debía quedarme con la caja y entregársela. No sabía que tan valido podría ser una caja vacía. Aun con el collar, dudaba que se pudiera lograr algo. Y eso que sin contar con que los abogados de Jack Fuller también eran buenos y carísimos.
—¿Lo que te preocupa es la demanda...? —preguntó Adrián, y luego agregó — ¿O hay algo más?
Él sabía que yo tenía otros motivos.
—Mi familia... —no quería hablar, pero él estaba ahí esperando una respuesta, con tanta paciencia que me obligó a hacerlo— Mi verdadera familia. Se enterarían si esto acabara en una demanda.
—¿Y eso es un problema? Pensé que querías encontrarlos.
Sí. Pero no así. No poniéndome en medio de todo esperando a ver si esta vez tenía suerte. Quería saber quiénes eran, y ahí si decidir qué hacer.
—Nunca vinieron a buscarme...
Ava la había cerrado.
—¿Crees que sabe lo de la caja? —pregunté, ansiosa— ¿Sera que te vio? ¿Tal vez regresó para guardar el collar y vio que la caja ya no estaba?
—Tranquila, Scar —dijo Adrián interrumpiendo todas mis ideas de todo lo malo que pudo haber pasado— Ava Fuller no es precisamente la más lista. Si supiera que estuviste ahí, ya habría hecho un escándalo, o se lo habría contado a su querido papá. Si es así, no podemos hacer mucho, pero si no, podemos pensar que fue solo un accidente, y aún estamos a tiempo de arreglarlo.
Respiré hondo.
—Puedo ir por la puerta principal —sugerí— Ella tiene la llave, pero siempre deja su bolso por ahí tirado. Solo necesito tres minutos, entro y salgo.
—Pero si se entera, sabrá que entraste a la oficina—advirtió Lucas— Tu serias la primera persona sospechosa, y lo sabes.
—Entonces necesitamos que esté ocupada esos tres minutos —abrí la puerta un poquito, buscando a Sebastián— Lucas, voy a conseguirte el teléfono de Sebastián, y luego tú le envías un mensaje a Ava, diciéndole que lo espere junto al lago. Ella cumple años el 24 de mayo.
—¿24 de mayo? —dijo Lucas mirándome confundido.
—Es su contraseña.

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