~Scarlett~
Lilith necesitaba dinero.
Nunca nos mostraba esa parte de su vida. Era de las personas que sacarían un préstamo y tendría tres empleos sin decirnos nada. Pero ya pagó ese préstamo y consiguió un trabajo decente. ¿Qué la habría hecho venir por dinero acá?
—¿Cuál es el plan? —preguntó Lucas, sin dejar de mirar la pelea— Entiendo que te preocupes, pero tu amiga tiene la ventaja.
—¡Pero acaba de recibir un puñetazo! —le respondí brava.
—Pues, es una pelea —Lucas blanqueó los ojos, y por como la veía parecía admirarla— Es fuerte. Prefiere recibir golpes duros en el cuerpo antes que en la cara. ¿Será para ocultar su secreto?
Bajé la mirada, ya no podía seguir viendo la pelea.
No sabía qué hacer. Siempre respeté su decisión, pero si arriesgaba tanto por dinero, ¿estaba bien dejarla seguir asi? Y aunque quisiera ayudar, no sabía si podría o si ella lo aceptaría. Decirle que sabía en que estaba metida podría hacerle daño.
—Primero busquemos a esos dos —me di la vuelta, queriendo escapar del ring— Quiero saber para qué están aquí.
También quería entender qué quiso decir Oliver Scott con que Lilith era "la mascota" de Damian Vanderbilt.
Encontrarlos no nos tomó mucho tiempo, pero abrirnos paso entre la gente sí. Estaban en los asientos más altos, cerca del ring. Sus trajes limpios y elegantes los hacían destacar entre la multitud alocada. Lucas y yo nos acercamos por debajo, pero era difícil entender lo que decían.
—¿Sabías de esto? —la voz de Oliver sonó burlona— ¿Le pagas tan mal a tus mujeres que tienen que trabajar extra?
Damian respondió algo, pero no pude escucharlo por los gritos del público.
—¿No vas a ayudar? —dijo Oliver sorprendido— Pensé que esta era especial.
¿Está? ¿Entonces, cuántas más habrá?
Damian no contestó. Miré hacia arriba, pero era difícil ver desde abajo. Luego, le tiré una mirada molesta a Lucas, que suspiró y me hizo señas para que escuchara.
—Le puedo dar dinero en tu nombre —Oliver bromeó— Ella recibe plata y tú ves si me vuelvo especial para ella también.
—Ni lo sueñes —esta vez sí escuché la respuesta de Damian, sonaba impaciente— Ella es mía.
Su voz era tranquila, pero tenía algo intimidante.
—¡Queee! —exclamó Oliver, pero esta vez en serio— ¿Estás seguro?
—Claro que sí, ese collar es inconfundible.
¿Podría ser? La noche que encontré el collar de mi mamá, él habló de uno muy único, y valioso para él, pero no era el mismo. Tenían que ser el mismo... ¿no?
—¿Dónde lo encontraste? —preguntó Oliver.
—Ahí es donde entras tú —Damian se fue y Oliver lo siguió, yo tuve que agacharme para poder seguirlos— Ava Fuller lo tenía puesto esta noche. Necesito saber todo de ella antes de que mi papá se entere.
—Uy —se rio Oliver detrás de Damian— Peleas sucias entre herederos. ¿Me estoy metiendo en problemas solo por escucharlo?
—Idiota —gruñó Damian— Hablo en serio. No quiero que mi papá se entere de nada, ¿entendiste?
Oliver dijo que sí, pero eso fue lo último que escuché antes de que se perdieran entre la gente.
Me escondí en un rincón oscuro bajo las escaleras, sin saber qué pensar.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ella Aceptó el Divorcio, Él entró en Pánico